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Un viaje por el Hip Hop tuga

Aquellas personas a las que nos gusta el Hip Hop, sabemos bien quién es el que representa la escena en España, e incluso suenan nombres americanos y algunos franceses. Parece extraño, sin embargo, que la música de nuestros vecinos sea tan desconocida para nosotros. En Portugal existe una gran diversidad de MCs que nunca fueron escuchados en los medios de comunicación de Hip Hop en España.

En el 2006 llegó a nuestros reproductores unas rimas en portugués, de la mano de Mali e una colaboración con un conocido MC de Madrid, Zenit. Titulado ‘Muito obrigado’, habla sobre el sentido de hermanos entre los dos países.

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Puede ser que los vecinos más ‘de verdad’, los gallegos, tengan más contacto con todo lo relacionado con esta cultura en Portugal. Los mejores ejemplos son El Puto Coke y Wöyza, quienes han trabajado con artistas lusos de gran relevancia como Mind da Gap y Dealema.

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La realidad es que, en las webs especializadas en Hip Hop de Portugal, la música vecina tiene un espacio, en el que podemos ver artistas como SFDK, Falsalarma o El Puto Coke. Pero en las webs españolas sólo encontramos silencio en cuanto al rap portugués. Quien quiera conocer a fondo el Hip Hop tuga tiene que hacer una investigación, un viaje por la escena que puede comenzar, por ejemplo, con los ritmos de un grupo que ya en el 2006 sonaba en las noches lisboetas: Da Weasel.

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Si nos queremos situar en lo alto de la escena, ahí están artistas como Sam the Kid, Boss AC, Valete o Chullage, cuyas rimas y ritmos no tienen nada que envidiar a los mejores MCs internacionales. A través de ellos también podemos conocer grandes rappers que día a día trabajan para mantener su sueño en la música, como Magistrado, para quien “el Hip Hop es una cultura de calle, un refugio donde la libertad de expresión se resume en ritmo, arte y poesía”.

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Todos ellos claramente influenciados por el rap de Estados Unidos (donde nació esta cultura) e con un mensaje social con un fondo de sentimientos a la manera que también hacen en España. Si somos hermanos, entonces, ¿por qué no le hacemos un hueco al Hip Hop tuga? Ellos bien lo merecen.

Todo mi agradecimiento a Jenaro, Nuno y João por sus aportaciones.

 

Viajes en autobús

Me subo al autobús y me siento ocupando el lugar de mi ‘acompañante’ con la mochila. Por alguna razón he despertado la curiosidad de un niño, le calculo unos 6 años. La criatura no me quita los ojos de encima, no tiene ni idea de que ese descaro natural se convertirá en vergüenza y miradas esquivas con el paso de los años.

Escribo a la antigua usanza, boli y papel, en mi agenda morada. Me he dado cuenta de que no escribo más a menudo porque no me enfrento al papel en blanco, y la pantalla del ordenador cada vez me inspira menos. Y eso que, paradojas de la vida, mi trabajo consiste precisamente en inspirarme ante una hoja de Word vacía. A este paso nunca ganaré el Pulitzer.

Dejo la ciudad a ritmo de Cloaka Company y Rapsusklei, pasando la feria sin mucha actividad a estas horas. Antes de llegar al aeropuerto, el niño de la mirada escrutadora se ha cansado de observarme y se ha quedado dormido. Estas curvas a alta velocidad hacen difícil que me quede clavada en el asiento, y no, un autobús con matricula VA-AK no tiene cinturones para pasajeros.

Me gustaría subir en alguno de esos aviones de Villanubla, con rumbo a Londres, Bruselas o Barcelona. Sinceramente, después de un año mi alma me pide altos vuelos, la carretera se me queda pequeña. Este paisaje es otra de las cosas que poco me inspiran. Eternas llanuras con el horizonte visible en los cuatro puntos cardinales, y a lo lejos, molinos eólicos que al mismísimo Don Quijote le causarían desconfianza.

En el asiento de delante se ha sentado la típica adolescente enfadada con el mundo. No es que me lo haya dicho, pero se le nota por la cara de asco que lleva puesta. Estoy por pasarle las canciones de Rayden por Bluetooth a ver si cambia la expresión. Y detrás tengo a una persona indefinida, que me activa la vena violenta cada vez que abre y cierra el cenicero del respaldo.

Llegamos a la primera parada: Medina de Rioseco. A esta altura suena Xenon y Zeidah. Se bajan el niño y su madre, y la adolescente enfadada, que por lo visto es hermana del crío. Ahora que nadie me observa, dormiré un poco…

…                          …                              …                           …                              …

…Despierto cuando el meneo del asfalto roto no me deja dormir más. Sigo viendo el horizonte aunque algo más ondulado que en Tierra de Campos. Atravesamos enormes plantaciones de girasoles de todo tipo: girasoles gigantes, girasoles enanos, girasoles múltiples… esto me recuerda que el año que viene tengo que plantar unos.

La chica que viene detrás me cae mal. Está hablando por teléfono y a pesar de que yo llevo la música a tope (ahora Nach) la escucho. En cuanto se baje le doy un collejón por pesada. A pesar de todo, con un cielo despejado es mucho más agradable hacer este viaje en verano.

Mientras tanto empieza a perderse el horizonte mirando al norte. Ahí está la Montaña Palentina, inconfundible y siempre acogedora. Allá vamos, dejando atrás los 30ºC de la ciudad para dormir tapada con mantas. Sin escuchar las sirenas de las ambulancias o al vecino cuando se levanta por las mañanas. Hogar, dulce hogar.

 

Aunque la revolución del 15M no es tan simple, no voy a escribir una disertación sobre el cuándo, cómo, dónde, quién y por qué de esta movilización que tiene como punto neurálgico la Puerta del Sol de Madrid.

 

El movimiento

Estoy con el movimiento de la Spanishrevolution, que envuelve Democracia Real Ya, Toma la Plaza, Juventud sin futuro, Nolesvotes y una infinidad de agrupaciones unidas por una misma causa: cambiar el rumbo de nuestro país. Concretamente apoyo personalmente la acampada de Fuente Dorada en Valladolid. Y estoy con ellos por su carácter pacífico, por la colaboración, por la organización y por la ilusión por conseguir un mundo mejor.

Las concentraciones no están respaldadas por ningún partido político pero sí son para luchar por un sistema político justo que tenga en cuenta la opinión y necesidades de todos los ciudadanos. Eso es la democracia real. Y sí, tienen propuestas, y están todas aquí. Y si no te funciona la página, también las tienes aquí.

 

La legal ilegalidad

La Junta Electoral Central ha prohibido las concentraciones el sábado y el domingo porque ‘”es jornada de reflexión”. La prohibición ha sido aprobada con 5 votos a favor, 4 en contra y una abstención. Para que veáis claramente el daño que hace la abstención. El caso es que esta decisión carece de fundamentos lógicos, y parece que pretenden crispar un ambiente pacífico ya establecido. Sobre todo después de que los ciudadanos llevamos aguantando tres semanas de auténtica persecución de las furgonetas de las campañas electorales. ¿A qué término legal se piensan acoger para desalojar por la fuerza a los que estén pacíficamente acampados?

 

El voto

En cuanto al voto, simplemente se pide un voto responsable. Y eso significa votar por quien de verdad sientes que te representa. El voto nulo, el voto en blanco, o la abstención simplemente beneficia al sistema político bipartidista, es decir, al PP y/o al PSOE. Si votas a partidos minoritarios es cuando podrás darle un giro a la política, y hacer que tu voto sirva para algo. En La Libreta en Blanco, Isaac explica detalladamente cómo funciona la ley electoral en España y qué representa tu voto.

 

¿Perroflautas indignados?

No, señores, no somos perroflautas ni somos indignados. ESTAMOS indignados por la situación actual de la clase política y económica que maneja el país, pero somos personas de todas las edades y posiciones, con una única ilusión y mucha mucha actividad. Por lo tanto, no somos perroflautas, hay de todo. Y no somos indignados, somos activistas, y vamos a cambiar las cosas. ¿Cómo? Con la REVOLUCIÓN.

 

Quieren matar el periodismo

Mañana en todo el país se van a realizar manifestaciones para protestar por la actual situación económica y política que vivimos (o más bien sufrimos) los jóvenes y no tan jóvenes. Hemos llegado a una situación en la que cada vez resulta más difícil salir adelante tanto personal como profesionalmente, y mañana nos queremos hacer oír.

La plataforma #democraciarealya ha promovido a través de las redes sociales y de su página web la iniciativa bajo el lema “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Está claro que es hora de gritar para que esos que están tan arriba nos escuchen.

 

Mi lucha personal

Pero yo quiero llevar mi protesta a un ámbito más concreto, y es que últimamente veo que se está cometiendo una auténtica masacre contra el periodismo, y lo que me parece más grave de todo, es que se está haciendo desde los propios medios de comunicación.

Muchos de mis compañeros se han unido a la causa de #sinpreguntasnocobertura para que los medios no acudan a las ruedas de prensa en la que no se admiten preguntas. No es justo que el político de turno convoque a los periodistas para darles un mitin y luego largarse sin atender a los que les tenemos que aguantar.

Yo quiero protestar también contra el intrusismo que sufre nuestra profesión. Personas que saben escribir (qué novedad, a mí me enseñaron en el colegio) y que los medios contratan por un sueldo más bajo que si tuvieran la titulación correspondiente. Y luego llegan, escriben, la cagan, y… ¿qué responsabilidades se les puede exigir? Deberían multar a las empresas que colaboran a que estas injusticias sean cada vez más frecuentes (y no me refiero sólo a los colaboradores y tertulianos de turno de los programas de televisión que  parecen gallineros).

Y es que sí, esos ‘intrusos’, que simplemente se aprovechan de unos contratos carroñeros, saben escribir, pero no saben informar. Por supuesto, no asistieron a clase de deontología el día que nos explicaron el tema del fotoperiodismo, ni a derecho de la información cuando nos advirtieron de los límites jurídicos de la libertad de expresión. Tampoco estaban en la universidad el día que en redacción periodística nos enseñaron a elaborar noticias según la pirámide invertida, a sintetizar, a citar fuentes… Y cuando en periodismo de investigación nos dieron las pautas necesarias para contrastar la información… no, ese día tampoco estaban.

También me he dado cuenta de que últimamente con el auge de las redes sociales como Twitter y Facebook y la proliferación de medios de comunicación digitales, se invita a los lectores a colaborar. Eso en principio es algo positivo, que favorece la pluralidad, la libertad de opinión, y democratiza el medio en cuestión. El problema surge cuando tratan de convertir esas ‘colaboraciones’ en material de trabajo. Es decir, que los lectores escriban artículos y rellenen páginas. Y gratis, porque les dan el ‘enorme placer’ de escribir de algo que les gusta, de expresarse, y además, de ver su nombre publicado. Y ya está, ya se han convertido en periodistas, aunque para publicarlo les hayan tenido que corregir 50 faltas de ortografía y de gramática que el corrector del Word no detectó.

Hace tiempo que me llegan ofertas de colaboraciones de este tipo. Y en Twitter lo veo a diario. Concreto la última.

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Me encanta el rap, no es ningún secreto, y me gustaría trabajar en algún medio especializado, como periodista. ¿Pero darles material gratis? Que me guste mi profesión no significa que regale información.

La labor de las empresas debería pasar por fomentar y respetar la dignidad laboral de sus trabajadores, y si desde los propios medios de comunicación ayudan a que proliferen estas prácticas injustas del periodismo, no sé a dónde vamos a llegar.

Y nosotros, ¿no podemos hacer nada? Deberíamos hacer una petición conjunta para que sea norma y ley que los que sean contratados para ejercer el periodismo sean periodistas y se les obligue a acreditarlo con el título correspondiente. Si esto de los Hashtag en Twitter funciona… #noeresperiodista podía instar a los medios de comunicación a que no permitan y mucho menos colaboren con el intrusismo profesional.

 

“Tengo la cabeza hecha un Google Maps”. Así definía Marc Serena el caos geográfico que sentía en agosto del 2009 a su llegada a Manresa, su ciudad natal, tras un año viajando alrededor del mundo.

No viajaba simplemente por placer, sino que este joven periodista, que tenía 25 años cuando comenzó la aventura, se había propuesto un objetivo. O, mejor dicho, 25 objetivos: conocer a 25 jóvenes de su edad, de 25 países diferentes, para, a su regreso, escribir un libro: ‘La vuelta de los 25’.

Durante el viaje, Marc comenzó un blog en el que iba compartiendo con sus lectores sus experiencias alrededor del mundo. Ahora, ese objetivo se ha hecho realidad y el libro ya va por su segunda edición.

Yo he hablado con Marc sobre jóvenes, periodismo, viajes y, por supuesto de ‘La vuelta de los 25’.

Pregunta: Después de conocer jóvenes de países tan diferentes, ahora que puedes comparar, ¿cómo ves la juventud en España?

Respuesta: Hay una visión muy catastrofista. Se utiliza el 40% de tasa de desempleo entre gente joven que hay en nuestro país para decir que somos la generación perdida. A veces parece como si los jóvenes sólo fuéramos una hoja seca a la merced del viento. Tenemos y debemos transformar esta situación de precariedad en una oportunidad, en algo mejor. No se trata de ser optimista porque sí, sino de poder creer que podemos cambiar la situación con nuestro esfuerzo.

P: ¿Qué encontraste en común entre todos los jóvenes, aparte de la edad?

R: Hubo gente con la quien congenié realmente muy bien. Me dio la sensación que los jóvenes que vivimos en ciudades nos parecemos cada día más. En los pueblecitos o en las comunidades más aisladas es donde se pueden ver mayores diferencias. A la vez, había en muchos jóvenes una percepción de globalidad que quizás hace tiempo no existía.

P: ¿Qué pensaban ellos de tu proyecto?

R: Ha sido muy difícil explicarlo. Había jóvenes que nunca antes habían sido entrevistados o, incluso, no habían hablado nunca con un extranjero. Que después su vida pudiera aparecer en un libro… aún les parecía más exótico. Pero, por suerte, me ofrecieron confianza ciegamente.

P: ¿Y tus amigos de España?

R: Un amigo mío me dijo que este proyecto era un capricho de juventud sin sentido, que quizás lo hacía porque escapaba de alguna situación personal. En aquel momento me convencí de que debía marchar haciendo caso a mi intuición, sin esperar a que nadie me invitara a hacerlo

P: ¿Qué papel han jugado en tu viaje los consejos y experiencias de tus amigos?

R: Los mejores consejos han sido los genéricos y los que he recibido de viajeros más veteranos. Antes de irme, trabajaba en un programa de viajes en la televisión de Barcelona presentado por Toni Arbones, que ha recorrido medio mundo. Me animó a hacer caso de mis ideas más alocadas.

P: ¿Habías viajado antes de esta aventura?

R: Viajar siempre ha sido una pasión. El virus me lo inocularon mis padres, con los que íbamos por España y por Europa con una furgoneta hippie. ¡Incluso llegamos a cruzar el continente con coche y a dormir en un camping de Londres!

P: ¿Cuál era tu equipaje?

R: El mínimo. Utilicé los mismos zapatos durante casi todo el año. Tenía unos pantalones desmontables que me servían en caso de frío o de calor. Los tapones de espuma fueron muy útiles, sobretodo para dormir por la noche en los albergues donde había mucha gente.

P: ¿Has ejercido de turista?

R: Supongo que sí. Pero siempre he intentado ser respetuoso con lo que he visitado. A observar e intentar pasar desapercibido. A preguntar y no a responder.

P: ¿En qué lugar o lugares de los visitados te quedarías a vivir?

R: Estoy muy a gusto aquí pero sí que es cierto que Australia me parece un país genial. El problema es que ahora su moneda está por las nubes y mis ahorros para el arrastre.

P: ¿Pasaste miedo?

R: Sí, tengo que confesarlo. Pero el miedo no puede evitar que dejes de vivir de la manera que sueñas o quieres. Hay un momento que hay que afrontarlo con contundencia.

P: ¿Cuál es la historia que más te ha impactado?

R: Me gustan los jóvenes que van más allá. La última historia es la de una chica rusa que quiere ser cosmonauta aunque mujeres que lo hayan conseguido aún hay pocas. Su determinación me entusiasma.

P: ¿Se te han quedado países y jóvenes de 25 que te hubiera gustado incluir en el libro?

R: Sólo me han dicho que no en una ocasión. El escritor de los discursos de Barack Obama, Jon Favreau, es también de nuestra edad. Me hubiera interesado incluirlo. Conseguí su correo electrónico personal y le envié una propuesta pero no me respondió. Y, después, la oficina de comunicación de la Casa Blanca me denegó mi petición.

P: ¿Crees que el proyecto hubiera sido posible sin Internet?

R: Hubiera sido mucho más difícil. Hay una cantidad de información enorme en la red. Hace el viaje menos romántico pero más factible.

P: ¿Has tenido oportunidad de conocer la situación del periodismo en todos los países?

R: En muchos países el periodismo es muy débil o casi inexistente. Suele ir de acorde con la libertad de expresión, con la capacidad que tienen las personas de cada país para expresarse sin censura. En algunos países me costaba ver libros.

P: Como ocasión de Sant Jordi has estado firmando tu libro en varios puntos de Barcelona, ¿cómo has sentido la repuesta del público?

R: El libro está teniendo muy buena respuesta, va por la segunda edición y ha aparecido la versión electrónica. En la editorial están muy contentos y yo también. Hay mucha gente que poco a poco se da cuenta de que no se trata de un libro de mis batallitas sino que es un retrato del mundo muy trabajado a partir de su gente joven. Está pensado para ser leído y la gente lo disfruta y lo recomienda. Lo que más me sorprende es descubrir que no se trata sólo de un libro de jóvenes y para jóvenes, interesa a personas de todas las edades.

P: ¿Tienes pensado organizar otro viaje para visitar a tus 25 amigos, tipo ‘La vuelta de los 30’?

R: Me encantaría, con la respuesta que hay con el libro me estoy animando. Aunque soy muy curioso y ahora igual me gustaría contar cómo son otros 25 países…

La vuelta de los 25

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