Tocó con las manos su sueño inalcanzable

Comienzas a caminar mirando el horizonte, plenamente consciente de la inmensa curvatura de la Tierra, con energía suficiente como para seguir en marcha durante años, sin descanso. Inevitablemente te toparás con el mar en el camino, y este obstáculo no podrás salvarlo a nado. No pasa nada, siempre puedes pedir ayuda y un buen barco que te haga navegar de puerto en puerto viviendo las mejores (y también las peores) experiencias que te aporta el destino.

Habrá fuerzas que te empujen, otras que te frenen, voluntades por las cuales impedirás que accione mi gatillo, cuerdas que te mantengan pendiente de un abismo inmenso. Como nunca fue suficiente que contaras hasta 10, una vez pones el pie en tierra firme basta con que avances 20 pasos y sabrás que has encontrado tu sitio.

Todas esas horas invertidas en fabricar mil grullas de papel te han servido para algo más que para verlas volar en direcciones desconocidas. Casi echas raíces tan profundas como ese bosque en el que te encuentras, donde los árboles mueren de pie y los pájaros siempre encuentran un motivo por el que cantar. Olvídate de tus putos prejuicios y echa a volar como ellos, sabes que sólo es cuestión de principios y de tu capacidad para soñar.

Se acabó, ya nadie jugará con tu ilusión como si fuera una muñequita de trapo, estás tocando con tus manos ese sueño inalcanzable que alguien describió en el libro de quién. Esto sólo ha sido el principio, que te vaya bien de ahora en adelante y quede siempre en el recuerdo mi verano azul, nuestro verano.

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Mucho amor y pocos profesionales

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Vamos a hablar de algo latente. El amor. El enchufe. El enchufe por amor y cómo cargarte tu marca o empresa sin apenas verlo (o sin oírlo).

Trabajo en música y comunicación y suelo increpar a los artistas que tienen la brillante idea de contar con sus novias en el estribillo o colaborando en alguna canción. Suelen ser novias, porque les gusta valerse de una voz femenina que contraste con el timbre masculino mayoritario. El resultado es generalmente un galimatías de sonidos gallináceos que dan más grima que arañar una pizarra con un tenedor.

Pues bien, siendo el amor así de sordo, el hecho de contar con la pareja para desempeñar una función importante en la empresa se está convirtiendo en una práctica horrorosamente habitual. La mayor parte de las veces se trata de personas carentes de talento y formación específica para el puesto que se les asigna. Así, pueden adoptar forma de secretaria/o, community manager, periodista, publicista, relaciones públicas, asesor/a de imagen, editor/a de vídeos y un sinfín de tareas de lo más insospechadas. Tareas todas ellas para las que estos amores no están debidamente preparados, y claro, llegan y la cagan, porque eso sí saben hacerlo bien.

Probablemente en la cama tenga repercusiones muy satisfactorias semejante imprudencia, pero en la empresa (o marca) las consecuencias son inversamente proporcionales al triunfo del polvo de agradecimiento. Así, leemos textos en webs escritos con nivel de redacción de primaria, redes sociales con faltas de ortografía en spam, atención al cliente inexistente y crisis de reputación continuas. Observo esto y me como con rabia mis 5 años de universidad, mi licenciatura, mi máster, mis cursos de especialización y todas las horas sin dormir intentando mejorar mi trabajo y aprender, siempre aprender.

Que tu negocio se va al garete, no te sorprendas. Si lo que quieres es dar una imagen válida invierte en un buen profesional que te ayude a avanzar con tu empresa por el bueno camino. Deja el amor para el terreno personal y recupera el criterio. Ser feliz en la cama y en el trabajo no es tan complicado.

Que suene México

Recuerdo la primera vez que escuché tu voz con la propuesta de trabajar contigo. No me lo pensé dos veces, no podía dejar escapar algo tan mágico y único capaz de engancharme durante horas con tan sólo darle al ‘play’. Así empezó la aventura y a medida que iba descubriendo a Kairo como artista, también fui conociéndote como persona, y puedo decir que estoy orgullosa de ti en las dos facetas. He encontrado mucho más que un cliente: un amigo, un confidente, “una ayuda incondicional, un apoyo sin límite, un hombro en el que llorar”. Es un placer trabajar a tu lado en estos primeros pasos, es genial tenerte cerca aún sabiendo que llegarás muy lejos.

Si se trata de perseguir un sueño, tú eres un claro ejemplo de que con esfuerzo y constancia se puede lograr. Años de preparación, de perfeccionamiento de ese talento que posees en la voz y las ganas de comerte el mundo te llevan ahora a dar un salto tras el que aterrizarás con tu música al otro lado del charco. Siempre comentamos que eres la excepción al dicho de ‘nadie es profeta en su tierra’, ya que te haces querer en cualquier escenario que pisas, empezando por los de tu querido Tous. Y ahora, con unas cuántas copias de tu primer disco, ‘Escalera al cielo’, llegas a México, donde te esperan con los brazos abiertos, a ofrecer tu arte en directo.

Te voy a echar de menos a tanta distancia, aunque sé que allá estarás en buenas manos y que Safree te cuidará. También me tranquiliza saber que tienes billete de vuelta, para qué nos vamos a engañar… y que a tu regreso podremos celebrar muchos éxitos conseguidos.

Que suene México con tus canciones, que disfruten de tus conciertos, que compartas alegrías con tu público… y que vengas rápido a contarme todo y a meterme en la maleta para la próxima. ‘Primero que todo’, no te olvides de mi consejo fácil: sé tú mismo. (Y lleva el portátil en el equipaje de mano).

Mucha suerte en la aventura, corazón azul. Te quiero.

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Sí / No

Esto no es una encuesta ni un post sobre contradicciones. Se trata de una reflexión sobre cómo ser feliz (o al menos cómo hacerme feliz a mí). Las actitudes, cosas, personas y situaciones que me gustan y que no me gustan. Porque aunque el ser humano resulte de lo más complejo, podemos simplificar muchos aspectos de la vida y separarlos en SÍ y NO.

Me gusta la gente que sonríe con sinceridad. Si no te apetece sonreír, no lo hagas, pero sonrisas falsas y forzadas, NO. Las detecto a leguas, ojo.

Me gustan las personas independientes, que saben solucionar sus propios problemas con decisión y no entran en pánico al verse solas (literal y metafóricamente).

No me gustan los perros. Les dejo vivir y no tolero el maltrato, pero que vivan lejos. Odio a los perros hiperactivos, chillones y babosos que no admiten un ‘largo de aquí’. Vaya, pero si son como esas personas dependientes de las que hablaba antes…

Me gustan los gatos (sí, esos seres independientes que te buscan sólo cuando les apetece unos mimos). Y me gustan las tortugas, que aunque no sean especialmente inteligentes ni transmitan mucho cariño, saben cómo vivir con los recursos mínimos.

Odio los sonidos agudos. No sólo los de los perros chillones, también a los niños gritando, el acordeón y la armónica. Sin embargo, un violín bien tocado me enternece.

Me gusta que me corrijan cuando cometo errores (en cualquier ámbito) y que lo argumenten, pero no soporto que me digan lo que tengo que hacer cuando está demostrado que la orden proviene de un incompetente.

No me gustan las faltas de ortografía. Soy una nazi, sobre todo cuando esos errores provienen de alguien que supuestamente ha recibido educación o un profesional. Y sobre todo cuando meten la pata por NO leer bien, los gasearía, por ‘Vurros’.

Me gusta la gente organizada que responde a su trabajo de forma eficaz y ayuda a que el engranaje funcione. No me gustan las personas que dentro de sus despistes te hacen perder el tiempo como si fuera mierda en lugar de oro. Y así, NO.

No me gusta hablar por teléfono, ni madrugar, ni las sorpresas (aunque las sorpresas sean para algo bueno).

Me gusta el sol. Necesito hacer la fotosíntesis periódicamente, como las plantas. No es que arremeta contra la lluvia o los días fríos, que en su debida dosis también tienen su encanto, pero podría vivir perfectamente en una eterna primavera-verano. ODIO la nieve.

Adoro la música en todas sus facetas y todo lo que la rodea. Que me gusten unos géneros más que otros no significa que lo que escuchan los demás sea una mierda. Por eso no me gusta la gente que desprestigia el Reggae o el Hip Hop por prejuicios.

Odio conducir, especialmente si tengo que viajar sola. Pero conduzco de puta madre, todo hay que decirlo.

No me gustan los humos. Cigarros, porros y demás derivados, lejos y que corra el aire. Cada uno que se meta la mierda que quiera mientras no me intoxique a mí. Lo cambio por el incienso, que SÍ me gusta.

NO a los chupópteros. En todos los sentidos. Gente que te roba la energía empeñada en vivir y volver a revivir sus desgracias hasta el punto de hacerte partícipe del drama, gente que vive de los demás porque no es capaz de mover el culo, y mosquitos (que se ven menos, pero te chupan la sangre de igual forma). En contraposición, llenaría mi vida de esas personas que siempre tienen energía para salir adelante, que no dejan que les llores en el hombro sino que te dan dos meneos y te hacen darle un giro a tu perspectiva.

Me gusta aprender cosas nuevas. Y todo el mundo tiene algo que enseñar, sólo hay que saber cuáles son las preguntas adecuadas. Y también me gusta la gente que está dispuesta a aprender siempre, que no se pone límites y que sea como sea, lo intenta.

Me gusta leer y me gusta escribir. Y por eso, una vez más, aquí estoy escribiendo. Esperando a que alguien corrija mis errores, para poder seguir aprendiendo.

Aquelarre en Zugarramurdi

Ayer me aburría viendo la gala de entrega de los Goya y me puse a ver una de las películas que se estaba llevando bastantes premios: Las Brujas de Zugarramurdi. Confieso que soy de esas personas que se ponen a ver la gala más por el espectáculo que por amor al cine español, pero siempre hay alguna película que me pica la curiosidad para ver más adelante.

Pues bien, entre discursos eternos, agradecimientos infinitos y desfiles de modelitos, yo monté mi propio cine en casa.

La historia

Todo empieza de la forma más prometedora. Un atraco organizado a una joyería de la Puerta del Sol de Madrid, perpetrado por un grupo de falsos mimos con un niño como pieza principal del engranaje. Una huida a la desesperada con un toque de humor y acción a partes iguales.

Se dirigen a Francia, pero tienen que pasar por un pueblo marcado por leyendas de brujas: Zugarramurdi. Aquí todo se vuelve más surrealista aún, con tres generaciones de mujeres malvadas con poderes sobrenaturales que no dejan avanzar a los delincuentes más allá del pueblo.

Su objetivo es quedarse con el niño, El Elegido para hacer de caballo de Troya entre las brujas y los seres humanos. La organización de un aquelarre con todas las brujas del lugar y un monstruo gigante obeso (obesa) y la aparición de la madre del crío para ayudar a las brujas hacen del momento culmen de la película un batiburrillo de gritos y seres volando que se escapa a mi entendimiento.

Por lo tanto, la primera parte de la historia bien, pero a partir de la entrada en la casa de Zugarramurdi, me resulta ridícula y pesada.

Los actores

Este repaso lo voy a hacer rapidito. Hugo Silva perfecto en su papel de delincuente zumbado y padre preocupado al mismo tiempo. Mario Casas (nunca me gustan ni él ni sus papeles) me sorprende en esta película en la que no va de Don Juan tío bueno y hace un personaje más bien torpe y tonto. Lo borda.

Gabriel Delgado (el niño) interpreta su papel muy bien, con ese punto de picardía que puede tener un chaval que ha formado parte de un atraco y su parte inocente cuando tratan de cocinarlo o no puede hacer los deberes como le dijo mamá. Carolina Bang es la bruja buenorra todoterreno. Su misión de conquistar al protagonista le queda bien en ese sugerente papel, pero tampoco me transmite mucho más.

Las brujas madre y abuela (Carmen Maura y Terele Pávez) demuestran que con su experiencia en el cine pueden hacer cualquier papel que se les presente. Bien merecido el Goya a Terele Pávez. Macarena Gómez (la madre del niño) siempre hace que sus personajes resulten desquiciantes. Y no en el buen sentido. Jaime Ordóñez (el taxista) es, sencillamente, un crack.

Pepón Nieto y Secun de la Rosa (los ‘polis’)… Pepón y su eterno papel de los Hombres de Paco, de la Rosa y su eterno papel homosexual… nada que añadir.

Como personajes simpáticos están los de Santiago Segura y Carlos Areces, en el papel de dos brujas travestidas. Irreconocibles en su caracterización. Por qué aparecen en cartel es un gran misterio.

Efectos especiales

No tengo muy claro si esta película pretende ser de carácter sobrenatural, cómico, o gore. Con unos efectos especiales muy a lo ‘made in Spain’, bastante cutres los movimientos de las brujas por las paredes y los vuelos aparatosos. Aunque se hagan las cosas por ordenador, no tendrían por qué notarse.

Que quede claro que no soy nada fan de Álex de la Iglesia, y todo esto es simplemente mi opinión. Pero si ya has perdido tiempo en leerla, te recomiendo que no pierdas tiempo ahora en ver la peli. El que avisa no es traidor…