5 razones por las que no podría ser cantante

singer

No sé por qué extraña razón la gente me pregunta a menudo si yo canto. El hecho de trabajar con gente que sí lo hace no significa que yo adquiera esa habilidad por ciencia infusa, pero bueno, que cada uno a lo suyo. El caso es que hay varias razones por las que yo no podría ser cantante.

La primera (y más importante) es porque no sé cantar. Ya sé que hay gente que a pesar de ello se empeña en jugar a los karaokes, pero ahí se establece esa delgada línea entre el cacareo y el ridículo más chirriante. Yo no tengo voz ni talento para hacerlo.

La segunda es porque no soporto a la gente en general y a los fans en particular. No dispongo de ese mínimo de paciencia que han de tener los artistas para aguantar esas lamidas de culo y chupadas de polla tan superficiales.

Como tercera razón expongo mi aversión enfermiza a las faltas de ortografía (lo que no significa que yo no cometa alguna). Si a alguien se le ocurre subir una canción mía con la letra llena de errores, arde Troya. Por no hablar de las aberraciones que hay que leer en las redes sociales, lo que me empujaría a borrar todos mis perfiles o, en su defecto, ser la más odiada del lugar por mis respuestas agresivas en lugar de agradecimientos.

La cuarta es que no me gusta hablar en público. Sí, sí, hay periodistas a los que no nos gusta eso. Lo pasaría fatal antes de cualquier concierto, presentación o entrevista y mis nervios me matarían.

La quinta y última es que no sé escribir canciones. No sé cuadrar estructuras, buscar rimas ingeniosas, ni crear una melodía. Y para que me escriba las canciones otro (como ocurre con las ‘grandes estrellas’), pues me quedo dedicándome a lo mío, que al menos lo hago yo.

Por esto y por muchas características más valoro tanto el trabajo de los artistas, su talento, su esfuerzo y su santa paciencia. Porque no, cualquiera no vale para ser cantante.

FacebookTwitterGoogle+WhatsAppPinterestTumblrEmailCompartir

Tocó con las manos su sueño inalcanzable

Comienzas a caminar mirando el horizonte, plenamente consciente de la inmensa curvatura de la Tierra, con energía suficiente como para seguir en marcha durante años, sin descanso. Inevitablemente te toparás con el mar en el camino, y este obstáculo no podrás salvarlo a nado. No pasa nada, siempre puedes pedir ayuda y un buen barco que te haga navegar de puerto en puerto viviendo las mejores (y también las peores) experiencias que te aporta el destino.

Habrá fuerzas que te empujen, otras que te frenen, voluntades por las cuales impedirás que accione mi gatillo, cuerdas que te mantengan pendiente de un abismo inmenso. Como nunca fue suficiente que contaras hasta 10, una vez pones el pie en tierra firme basta con que avances 20 pasos y sabrás que has encontrado tu sitio.

Todas esas horas invertidas en fabricar mil grullas de papel te han servido para algo más que para verlas volar en direcciones desconocidas. Casi echas raíces tan profundas como ese bosque en el que te encuentras, donde los árboles mueren de pie y los pájaros siempre encuentran un motivo por el que cantar. Olvídate de tus putos prejuicios y echa a volar como ellos, sabes que sólo es cuestión de principios y de tu capacidad para soñar.

Se acabó, ya nadie jugará con tu ilusión como si fuera una muñequita de trapo, estás tocando con tus manos ese sueño inalcanzable que alguien describió en el libro de quién. Esto sólo ha sido el principio, que te vaya bien de ahora en adelante y quede siempre en el recuerdo mi verano azul, nuestro verano.

Mucho amor y pocos profesionales

1132864168-126116

Vamos a hablar de algo latente. El amor. El enchufe. El enchufe por amor y cómo cargarte tu marca o empresa sin apenas verlo (o sin oírlo).

Trabajo en música y comunicación y suelo increpar a los artistas que tienen la brillante idea de contar con sus novias en el estribillo o colaborando en alguna canción. Suelen ser novias, porque les gusta valerse de una voz femenina que contraste con el timbre masculino mayoritario. El resultado es generalmente un galimatías de sonidos gallináceos que dan más grima que arañar una pizarra con un tenedor.

Pues bien, siendo el amor así de sordo, el hecho de contar con la pareja para desempeñar una función importante en la empresa se está convirtiendo en una práctica horrorosamente habitual. La mayor parte de las veces se trata de personas carentes de talento y formación específica para el puesto que se les asigna. Así, pueden adoptar forma de secretaria/o, community manager, periodista, publicista, relaciones públicas, asesor/a de imagen, editor/a de vídeos y un sinfín de tareas de lo más insospechadas. Tareas todas ellas para las que estos amores no están debidamente preparados, y claro, llegan y la cagan, porque eso sí saben hacerlo bien.

Probablemente en la cama tenga repercusiones muy satisfactorias semejante imprudencia, pero en la empresa (o marca) las consecuencias son inversamente proporcionales al triunfo del polvo de agradecimiento. Así, leemos textos en webs escritos con nivel de redacción de primaria, redes sociales con faltas de ortografía en spam, atención al cliente inexistente y crisis de reputación continuas. Observo esto y me como con rabia mis 5 años de universidad, mi licenciatura, mi máster, mis cursos de especialización y todas las horas sin dormir intentando mejorar mi trabajo y aprender, siempre aprender.

Que tu negocio se va al garete, no te sorprendas. Si lo que quieres es dar una imagen válida invierte en un buen profesional que te ayude a avanzar con tu empresa por el bueno camino. Deja el amor para el terreno personal y recupera el criterio. Ser feliz en la cama y en el trabajo no es tan complicado.

Que suene México

Recuerdo la primera vez que escuché tu voz con la propuesta de trabajar contigo. No me lo pensé dos veces, no podía dejar escapar algo tan mágico y único capaz de engancharme durante horas con tan sólo darle al ‘play’. Así empezó la aventura y a medida que iba descubriendo a Kairo como artista, también fui conociéndote como persona, y puedo decir que estoy orgullosa de ti en las dos facetas. He encontrado mucho más que un cliente: un amigo, un confidente, “una ayuda incondicional, un apoyo sin límite, un hombro en el que llorar”. Es un placer trabajar a tu lado en estos primeros pasos, es genial tenerte cerca aún sabiendo que llegarás muy lejos.

Si se trata de perseguir un sueño, tú eres un claro ejemplo de que con esfuerzo y constancia se puede lograr. Años de preparación, de perfeccionamiento de ese talento que posees en la voz y las ganas de comerte el mundo te llevan ahora a dar un salto tras el que aterrizarás con tu música al otro lado del charco. Siempre comentamos que eres la excepción al dicho de ‘nadie es profeta en su tierra’, ya que te haces querer en cualquier escenario que pisas, empezando por los de tu querido Tous. Y ahora, con unas cuántas copias de tu primer disco, ‘Escalera al cielo’, llegas a México, donde te esperan con los brazos abiertos, a ofrecer tu arte en directo.

Te voy a echar de menos a tanta distancia, aunque sé que allá estarás en buenas manos y que Safree te cuidará. También me tranquiliza saber que tienes billete de vuelta, para qué nos vamos a engañar… y que a tu regreso podremos celebrar muchos éxitos conseguidos.

Que suene México con tus canciones, que disfruten de tus conciertos, que compartas alegrías con tu público… y que vengas rápido a contarme todo y a meterme en la maleta para la próxima. ‘Primero que todo’, no te olvides de mi consejo fácil: sé tú mismo. (Y lleva el portátil en el equipaje de mano).

Mucha suerte en la aventura, corazón azul. Te quiero.

IMG-20140816-WA0008