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Que suene México

Recuerdo la primera vez que escuché tu voz con la propuesta de trabajar contigo. No me lo pensé dos veces, no podía dejar escapar algo tan mágico y único capaz de engancharme durante horas con tan sólo darle al ‘play’. Así empezó la aventura y a medida que iba descubriendo a Kairo como artista, también fui conociéndote como persona, y puedo decir que estoy orgullosa de ti en las dos facetas. He encontrado mucho más que un cliente: un amigo, un confidente, “una ayuda incondicional, un apoyo sin límite, un hombro en el que llorar”. Es un placer trabajar a tu lado en estos primeros pasos, es genial tenerte cerca aún sabiendo que llegarás muy lejos.

Si se trata de perseguir un sueño, tú eres un claro ejemplo de que con esfuerzo y constancia se puede lograr. Años de preparación, de perfeccionamiento de ese talento que posees en la voz y las ganas de comerte el mundo te llevan ahora a dar un salto tras el que aterrizarás con tu música al otro lado del charco. Siempre comentamos que eres la excepción al dicho de ‘nadie es profeta en su tierra’, ya que te haces querer en cualquier escenario que pisas, empezando por los de tu querido Tous. Y ahora, con unas cuántas copias de tu primer disco, ‘Escalera al cielo’, llegas a México, donde te esperan con los brazos abiertos, a ofrecer tu arte en directo.

Te voy a echar de menos a tanta distancia, aunque sé que allá estarás en buenas manos y que Safree te cuidará. También me tranquiliza saber que tienes billete de vuelta, para qué nos vamos a engañar… y que a tu regreso podremos celebrar muchos éxitos conseguidos.

Que suene México con tus canciones, que disfruten de tus conciertos, que compartas alegrías con tu público… y que vengas rápido a contarme todo y a meterme en la maleta para la próxima. ‘Primero que todo’, no te olvides de mi consejo fácil: sé tú mismo. (Y lleva el portátil en el equipaje de mano).

Mucha suerte en la aventura, corazón azul. Te quiero.

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Sí / No

Esto no es una encuesta ni un post sobre contradicciones. Se trata de una reflexión sobre cómo ser feliz (o al menos cómo hacerme feliz a mí). Las actitudes, cosas, personas y situaciones que me gustan y que no me gustan. Porque aunque el ser humano resulte de lo más complejo, podemos simplificar muchos aspectos de la vida y separarlos en SÍ y NO.

Me gusta la gente que sonríe con sinceridad. Si no te apetece sonreír, no lo hagas, pero sonrisas falsas y forzadas, NO. Las detecto a leguas, ojo.

Me gustan las personas independientes, que saben solucionar sus propios problemas con decisión y no entran en pánico al verse solas (literal y metafóricamente).

No me gustan los perros. Les dejo vivir y no tolero el maltrato, pero que vivan lejos. Odio a los perros hiperactivos, chillones y babosos que no admiten un ‘largo de aquí’. Vaya, pero si son como esas personas dependientes de las que hablaba antes…

Me gustan los gatos (sí, esos seres independientes que te buscan sólo cuando les apetece unos mimos). Y me gustan las tortugas, que aunque no sean especialmente inteligentes ni transmitan mucho cariño, saben cómo vivir con los recursos mínimos.

Odio los sonidos agudos. No sólo los de los perros chillones, también a los niños gritando, el acordeón y la armónica. Sin embargo, un violín bien tocado me enternece.

Me gusta que me corrijan cuando cometo errores (en cualquier ámbito) y que lo argumenten, pero no soporto que me digan lo que tengo que hacer cuando está demostrado que la orden proviene de un incompetente.

No me gustan las faltas de ortografía. Soy una nazi, sobre todo cuando esos errores provienen de alguien que supuestamente ha recibido educación o un profesional. Y sobre todo cuando meten la pata por NO leer bien, los gasearía, por ‘Vurros’.

Me gusta la gente organizada que responde a su trabajo de forma eficaz y ayuda a que el engranaje funcione. No me gustan las personas que dentro de sus despistes te hacen perder el tiempo como si fuera mierda en lugar de oro. Y así, NO.

No me gusta hablar por teléfono, ni madrugar, ni las sorpresas (aunque las sorpresas sean para algo bueno).

Me gusta el sol. Necesito hacer la fotosíntesis periódicamente, como las plantas. No es que arremeta contra la lluvia o los días fríos, que en su debida dosis también tienen su encanto, pero podría vivir perfectamente en una eterna primavera-verano. ODIO la nieve.

Adoro la música en todas sus facetas y todo lo que la rodea. Que me gusten unos géneros más que otros no significa que lo que escuchan los demás sea una mierda. Por eso no me gusta la gente que desprestigia el Reggae o el Hip Hop por prejuicios.

Odio conducir, especialmente si tengo que viajar sola. Pero conduzco de puta madre, todo hay que decirlo.

No me gustan los humos. Cigarros, porros y demás derivados, lejos y que corra el aire. Cada uno que se meta la mierda que quiera mientras no me intoxique a mí. Lo cambio por el incienso, que SÍ me gusta.

NO a los chupópteros. En todos los sentidos. Gente que te roba la energía empeñada en vivir y volver a revivir sus desgracias hasta el punto de hacerte partícipe del drama, gente que vive de los demás porque no es capaz de mover el culo, y mosquitos (que se ven menos, pero te chupan la sangre de igual forma). En contraposición, llenaría mi vida de esas personas que siempre tienen energía para salir adelante, que no dejan que les llores en el hombro sino que te dan dos meneos y te hacen darle un giro a tu perspectiva.

Me gusta aprender cosas nuevas. Y todo el mundo tiene algo que enseñar, sólo hay que saber cuáles son las preguntas adecuadas. Y también me gusta la gente que está dispuesta a aprender siempre, que no se pone límites y que sea como sea, lo intenta.

Me gusta leer y me gusta escribir. Y por eso, una vez más, aquí estoy escribiendo. Esperando a que alguien corrija mis errores, para poder seguir aprendiendo.

Aquelarre en Zugarramurdi

Ayer me aburría viendo la gala de entrega de los Goya y me puse a ver una de las películas que se estaba llevando bastantes premios: Las Brujas de Zugarramurdi. Confieso que soy de esas personas que se ponen a ver la gala más por el espectáculo que por amor al cine español, pero siempre hay alguna película que me pica la curiosidad para ver más adelante.

Pues bien, entre discursos eternos, agradecimientos infinitos y desfiles de modelitos, yo monté mi propio cine en casa.

La historia

Todo empieza de la forma más prometedora. Un atraco organizado a una joyería de la Puerta del Sol de Madrid, perpetrado por un grupo de falsos mimos con un niño como pieza principal del engranaje. Una huida a la desesperada con un toque de humor y acción a partes iguales.

Se dirigen a Francia, pero tienen que pasar por un pueblo marcado por leyendas de brujas: Zugarramurdi. Aquí todo se vuelve más surrealista aún, con tres generaciones de mujeres malvadas con poderes sobrenaturales que no dejan avanzar a los delincuentes más allá del pueblo.

Su objetivo es quedarse con el niño, El Elegido para hacer de caballo de Troya entre las brujas y los seres humanos. La organización de un aquelarre con todas las brujas del lugar y un monstruo gigante obeso (obesa) y la aparición de la madre del crío para ayudar a las brujas hacen del momento culmen de la película un batiburrillo de gritos y seres volando que se escapa a mi entendimiento.

Por lo tanto, la primera parte de la historia bien, pero a partir de la entrada en la casa de Zugarramurdi, me resulta ridícula y pesada.

Los actores

Este repaso lo voy a hacer rapidito. Hugo Silva perfecto en su papel de delincuente zumbado y padre preocupado al mismo tiempo. Mario Casas (nunca me gustan ni él ni sus papeles) me sorprende en esta película en la que no va de Don Juan tío bueno y hace un personaje más bien torpe y tonto. Lo borda.

Gabriel Delgado (el niño) interpreta su papel muy bien, con ese punto de picardía que puede tener un chaval que ha formado parte de un atraco y su parte inocente cuando tratan de cocinarlo o no puede hacer los deberes como le dijo mamá. Carolina Bang es la bruja buenorra todoterreno. Su misión de conquistar al protagonista le queda bien en ese sugerente papel, pero tampoco me transmite mucho más.

Las brujas madre y abuela (Carmen Maura y Terele Pávez) demuestran que con su experiencia en el cine pueden hacer cualquier papel que se les presente. Bien merecido el Goya a Terele Pávez. Macarena Gómez (la madre del niño) siempre hace que sus personajes resulten desquiciantes. Y no en el buen sentido. Jaime Ordóñez (el taxista) es, sencillamente, un crack.

Pepón Nieto y Secun de la Rosa (los ‘polis’)… Pepón y su eterno papel de los Hombres de Paco, de la Rosa y su eterno papel homosexual… nada que añadir.

Como personajes simpáticos están los de Santiago Segura y Carlos Areces, en el papel de dos brujas travestidas. Irreconocibles en su caracterización. Porqué aparecen en en cartel es un gran misterio.

Efectos especiales

No tengo muy claro si esta película pretende ser de carácter sobrenatural, cómico, o gore. Con unos efectos especiales muy a lo ‘made in Spain’, bastante cutres los movimientos de las brujas por las paredes y los vuelos aparatosos. Aunque se hagan las cosas por ordenador, no tendrían por qué notarse.

Que quede claro que no soy nada fan de Álex de la Iglesia, y todo esto es simplemente mi opinión. Pero si ya has perdido tiempo en leerla, te recomiendo que no pierdas tiempo ahora en ver la peli. El que avisa no es traidor…

 

Te regalo una mascota

No os voy a descubrir nada nuevo hablando de esa costumbre tan fea de regalar mascotas por Navidad que luego son abandonadas. Simplemente os voy a contar mi experiencia y si eso sirve para mover alguna conciencia, será maravilloso. Y si no, el karma sabrá lo que hacer.

Os presento a Trasky (algunos ya lo conoceréis).

Conocí a este Sagrado de Birmania a través de las redes sociales de una asociación protectora de animales de Valladolid llamada Entre Huellas y Bigotes. Aquí se dedican a buscar una vida mejor para mascotas, pero sobre todo trabajan con gatos.

La historia de Trasky es muy triste, pero no más que las de cada uno de los gatos que pasan por la asociación. Éste vivía con sus 5 hermanos (hijos, padres… ni se sabe) en un criadero ilegal que fue denunciado por un vecino. Los recogieron en la perrera en un estado lamentable. Delgadísimos, con el pelo a trasquilones por quitarles los nudos, enfermos… allí pasaron unos días. Uno de ellos murió, y los otros 5 (Trasky incluído) fueron salvados por la gente que trabaja en Entre Huellas y Bigotes desinteresadamente.

El primer paso fue buscarles una casa de acogida hasta que se recuperaran, era urgente buscarles un hogar en el que no hubiera más animales, por eso del periodo de cuarentena y controlar si comían bien. Yo nunca había tenido un gato en casa, pero siempre me habían gustado, y en esta asociación se encargan de los gastos de comida, arena, veterinario, etc. que el gato requiere durante el tiempo de acogida. Así que me animé y me puse en contacto con ellos. Me trajeron a Trasky inmediatamente, acompañado de todos los utensilios necesarios para que estuviera cómodo en mi piso.

Llegó asustadísimo, había pasado por un infierno toda su vida (le calculaban un año y medio aproximadamente) y en los últimos días había estado en varios lugares diferentes en los que no había tenido tiempo de acomodarse. Lo tuve aproximadamente 40 días. Su comportamiento por el día era acurrucarse en un rincón detrás de una cortina donde nadie le molestara. Se dejaba poner las gotas en los oídos, se tomaba las medicinas, y si lo acariciabas mucho tiempo buscaba un hueco por el que huir a otro rincón. Por las noches era su momento de explorar y responder con sus maullidos a alguna gata en celo que rondara por el barrio. Tirarme cosas, golpear las puertas, romperme las camisetas… el caso era no dejarme dormir. Lo tuvimos que llevar a castrar casi de urgencia, ya que había cogido peso y estaba preparado para la operación. Un par de días tranquilo, pero luego volvió a las andadas.

Me llevé más de un disgusto con él, sobre todo cuando lo llevaba en brazos y se tiró de morros al suelo rompiéndose un colmillo… pero en el fondo me daba pena, porque al fin y al cabo tenía ese carácter como resultado del maltrato de los seres humanos. ¿Por qué iba a confiar en mí de repente? Para ser mi primera experiencia con un gato fue bastante desastrosa, pero cuando se lo llevaron a su familia adoptiva me dio pena. Luego echaba de menos que me estuviera mirando a la puerta de la habitación cuando me despertaba, y hasta sus maullidos nocturnos.

Ahora Trasky está con otra familia de acogida, porque no pudo adaptarse a los adoptantes, que ya tenían otros dos gatos. Por suerte, en Entre Huellas y Bigotes hacen un seguimiento de todas las adopciones hasta que los animales encuentran finalmente el hogar ideal para ellos.

Lo que quiero decir con esto es que, cuando vas a una tienda de animales a comprar un gato, estás fomentando la cría comercial, la mayoría de las veces ilegal, de animales de raza en condiciones malísimas sólo para sacar dinero. Si quieres un perro o un gato, infórmate en las asociaciones protectoras, valora si de verdad estás preparado para hacerte cargo con responsabilidad del animal, y adopta para darles una segunda oportunidad.

Para más información sobre acogidas, adopciones, cuidados de los animales, etc., visita la web de Entre Huellas y Bigotes.

El Marinero Escocés

Voy a hacer un copia-pega de una nota de prensa. Pero como la nota de prensa la he escrito yo, es un copia-pega a mí misma, me estoy autoplagiando o algo así. Bueno, da  igual, al lío. Que quiero contaros así una de las cosas que hicimos en Málaga:

El Marinero Escocés, tema inédito de Enigmah, VK9, Margolish y Maríah

¿Has conocido alguna vez a un marinero escocés? VK9 y Margolish salieron de Tenerife buscando uno, llegaron a Málaga a ver si Enigmah y Maríah lo habían encontrado, y como el marinero no aparecía por ningún lado, los cuatro se metieron en el estudio de Big Hozone a grabar este tema inédito.

‘El Marinero Escocés’ no habla ni de marineros ni de escoceses. La amistad de estos artistas fluye sobre la base de Margolish, y transmite al oyente esos momentos de diversión que pasaron antes, durante, y después de la grabación en la cabina de Showtime. El propio marinero lo cuenta aquí.

¡Ah! ¡Y además es gratis!

Te lo puedes descargar en SoundCloud: https://soundcloud.com/mariah-oficial/elmarineroescoces

Y puedes escucharlo y aprenderte la letra en Youtube:

Del marinero escocés, lo único que tenemos es el retrato robot diseñado por Maríah. Si lo ves, por favor háznoslo saber a través de Twitter o Facebook:

Enigmah: @Enigmahoficial / Enigmahoficial

VK9: @Sequedades

Maríah: @tess_art / mariah.oficial

Margolish: @LaGordaNostra / margolishvictor.rgzmagnusson

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