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Caffè Latte

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El trabajo o la vida

23 de dic de 2008 por Sara

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Leyendo este post de Ozutto me vinieron a la cabeza varias imágenes de guerra que nos habían mostrado en las clases de ética periodística.

mejores-fotografias-2008-007

A raíz de esta foto, considerada como una de las imágenes del año, quiero plantear un eterno debate profesional. ¿Se debe prestar ayuda primero, o después de sacar la fotografía?

Muchos veréis una sencilla respuesta a esta pregunta: ayudar primero, por supuesto. Pero no es tan fácil, y si no, ¿por qué están TODOS los fotógrafos alrededor del hombre? Es posible que esté muerto y no haya nada que hacer, pero he visto fotos en las que la vida del objeto de la imagen está en serio peligro, y el fotógrafo se limita a hacer la foto. No sabemos lo que hace después de disparar la cámara, pero lo que está claro es que prima conseguir una buena imagen para vender en los medios.

ejecucion-en-saigon

 

James Nachtwey es un fotógrafo de guerra norteamericano con una gran experiencia, de cuya vida y trabajo se hizo un documental llamado War Photographer. En él, Nachtwey explica sus vivencias personales, nos acerca a su trabajo, y muestra sus miedos detrás de la cámara. Aquí tenéis un fragmento del documental, si tenéis ocasión de verlo completo os lo recomiendo, puesto que no os dejará indiferentes.

 

¿Nos deshumaniza esta profesión? ¿Podemos llegar a acostumbrarnos a ciertas situaciones hasta tal punto que no nos inmutemos?

Personalmente nunca me he visto en una posición así, pero creo que ningún premio Pulitzer ni ninguna bien pagada exclusiva merecen la negación de auxilio a alguien que te está necesitando. Me sentiría mal viendo publicada una fotografía que hubiera hecho sin poder remediar el dolor del que sufre en la imagen.

Otra situación en la que también se  pone en entredicho la ética de los reporteros gráficos es en las fotografías de la pobreza. Imágenes como ésta se venden bien a los medios.

moscas

Da igual lo que el niño esté sufriendo, es más importante conseguir una buena foto que quitarle las moscas de la cara. Sería más bonito una imagen de un niño sano y sonriente, pero ésta vende más. Si estuviera yo tras este objetivo, se me caería el alma al suelo.

Tanto los reporteros gráficos como el resto de los profesionales de la comunicación nos vemos en ocasiones en situaciones extremas ante las que nunca sabemos cómo reaccionaríamos. Algunos se limitan a hacer su trabajo como mejor pueden, otros incluso arriesgan sus vidas para poder contar lo que ocurre.

Sin ir más lejos, el otro día en Valladolid, un cámara de televisión fue agredido por grabar imágenes del lugar donde la noche anterior se había producido una pelea. Recuerdo que hace un par de años, un compañero de la televisión me contó cómo en una ocasión tuvo que huir en medio de un tiroteo mientras grababa en la calle. ¿Es o no es una profesión de riesgo?

untitledJon Sistiaga publicó en el 2004 un libro titulado ‘Ninguna guerra se parece a otra’, sobre su experiencia en la guerra de Irak,  experiencia que compartió con el fallecido cámara de televisión José Couso. Es una especie de crónica personalizada, que acerca al lector las vivencias de los periodistas en una guerra. Por supuesto, desde su punto de vista.

Os invito a reflexionar, como receptores de la información y algunos como periodistas, sobre el tema. ¿Actúan correctamente los reporteros al anteponer su trabajo como transmisor de una realidad? ¿Vosotros qué haríais?

Y no me mezcléis aquí el tema de la prensa rosa, que eso es un caso aparte que no tiene cabida en este blog. Hablemos de cosas serias.

ACTUALIZACIÓN 24 de diciembre.

Ayer nos llegó al periódico la siguiente noticia: en Pakistán, dos hombres acusados de haber asesinado a un taxista fueron ejecutados por dos familiares de la víctima, de acuerdo a la ley islámica ‘sharia’. El texto no era mucho más largo que el titular, y le acompañaban varias fotos: en unas se veía a la gente congregada alrededor, en otras se veía el fusilamiento. Hice una página con una fotonoticia: una imagen en grande acompañada de un breve texto descriptivo. Y la foto que escogimos fue ésta:

La información que vende.

Categorias: Conceptos de vida | 30 Comentarios

30 comentarios en “El trabajo o la vida”

  1. 23 de dic de 2008 a las 02:011Jordi M. Novas

    Hay algo de tenebroso en ciertas fotografias; yo no podría limitarme a trastear con mi cámara sin más..

  2. 23 de dic de 2008 a las 02:132Frande

    No soy sociólogo, pero hay una máxima de la Sociología que dice que cuando un individuo se introduce personalmente en su campo de estudio, con su sola presencia, lo altera. Y eso en el mejor de los casos, porque por lo general, es el sociólogo el que acaba alterado.

    Yo lo tengo muy claro, Sara. Siempre ayudaría antes que simplemente, apretar un botón, como si fuese una máquina, y no una persona. Las imágenes que han puesto me lo dejan bien claro. Y aunque no soy periodista, creo que esto sería saltarse el código deontológico del fotoperiodista; no tengo ningún problema, antes que periodista soy persona.

    De las fotografías que has utilizado para ilustrar la entrada, la que más me llama la atención es la primera, aunque parezca la menos dura. Parece intentar denunciar la pasividad de los fotógrafos que se limitan a dar testimonio de la muerte, pero, a su vez, es también una fotografía; participa del mismo juego que la gente que ha registrado con su cámara.

    Siempre hay una justificación: dando testimonio del horror, en vez de intentar aliviarlo aprisa y corriendo, se pueden evitar desastres en el futuro a través de la conciencia y la información. Es un argumento que a mí no me sirve, por mucho que las imágenes valgan más que mil palabras. No sería capaz de estar ahí, donde ese hombre está a punto de ser ejecutado, y limitarme a sacar una fotografía. Podemos dar un voto al autor, pero yo creo que más que denunciar la situación, o regirse por un código deontológico, se amparó en sus derechos como periodista para hacerse famoso con la dichosa imagen.

    Sólo espero que algún día, no haya tantas barbaridades que fotografiar. Y aunque el lenguaje verbal parezca menos efectivo que el visual, prefiero ayudar al que está pasándolo mal y luego contarlo, que sacarle una fotografía y dejar que diga la imagen lo que podríamos contar, tanto él como yo, mañana.

  3. 23 de dic de 2008 a las 02:303Calenda

    Me ha parecido, en la primera de las fotos, ver como una manada de buitres, en círculo perfecto, esperando el momento, con esa paciencia infinita que manifiestan los carroñeros que solo tienen que aguardar.
    Ya había visto estas fotos en prensa pero nunca me había planteado en profundidad tu punto de vista Sara, quizás porque concedía al autor el mérito de denunciante de una realidad con la esperanza de que a algunos todavía nos remueva por dentro. Creo que esa es la función de un reportero que pretende generar una reacción y por lo tanto un cambio social y en la medida en que se compromete con ello merece mi respeto. A veces es necesario ver una foto de un niño comido literalmente por las moscas para que tomemos conciencia de ello. Cada uno de nosotros tiene un papel en este asunto, acaso no lo tienes tu planteándonos esta reflexión?
    Felicidades por tu comentario y por todo tu blog que es un verdadero placer leer.

  4. 23 de dic de 2008 a las 10:054Merce

    Nunca me habia puesto en la piel de un fotoperiodista, y creo que jamás, por mucho que me pueda imaginar que lo soy, creo que nunca llegaría a comprender del todo que es lo que pasa por su cabeza y su corazon a la hora de realizar su trabajo en situaciones extremas. En una ocasión pude acudir a una conferencia de Jon Sistiaga, las cosas que allí contó no me han dejado indiferente, se planteó precisamente lo que tu aqui expones. Me quedé con tres situaciones que el expuso, en una despues de entrar a un lugar donde se había cometido un asesinato multiple (no recuerdo el lugar, pero pintaba bastante a guerrilla o algo asi) el y su compañero tiraron su foto y continuaron adelante, los cadaveres estaban tapados con una especie de alfombra desde hacia varios dias, algunos reporteros, no recuerdo tampoco de que pais, levantaron la alfombra y se recrearon a su antojo en el reportaje gráfico. El mensaje de Jon es que la foto tienes que hacerla para enseñar la realidad y la crueldad, pero ojo, jamas cebarte en la circunstancia, es suficiente una foto bien realizada y no un reportaje entero enseñando tripas. En otra circunstancia, esta vez en Irak el y Jose Couso salieron del hotel, al regresar, -su compañero evidentemente llevaba la camara encima- vieron como un coche a toda velocidad se dirigia a ellos y de pronto para, salen de el unas personas que abren el maletero y sacan a una persona a la cual disparan a la cabeza. Jon planteaba con esto, que en ocasiones los grupos terroristas buscan a la prensa y cometen este tipo de atrocidades delante de ellos, para provocar la grabacion y asi darse publicidad. Por ultimo y muchas veces siempre la mas cruda es aquella fotografia en la que se vé como hay una ejecucion de lo mas salvaje y fria, Jon explicaba que en muchas ocasiones, no en todas, el reportero puede tener un arma apuntando a su cabeza y obligandole a grabar lo que esta sucediendo, normalmente es un situacion con saña.
    En fin, desde luego, que no sería vida para mi, pero escuchando a Jon Sistiaga, he comprendido muchas fotografias que ocurren en casos de guerra, y puede que hasta me plantee o me imagine como estaba la persona que hizo esa fotografia detrás de su cámara.
    Lo que no entiendo, es como bien dices tu, Sara, a mi tambien se me caeria el alma al suelo haciendo una foto a este niño, no podria conciliar mi sueño, y sentiria que algo en mi realmente habria muerto habiendo hecho esa fotografia, no solo esa, odio los correos cadena y en una ocasion me han enviado en uno de ellos otra que no puedo quitarme de la cabeza desde hace meses, es una de un buitre y una niña supongo que la conoces, no creo que hubiese nadie apuntando a la cabeza del reportero para hacer estas fotos.
    Bueno, supongo que debemos saber realmente lo que sucede a nuestro alrededor, pero creo que una cosa es tener conocimiento de lo que ocurre en el mundo real, y otra cosa es cebarse en la desgracia de los demás para conmover a un mundo que en realidad no se levanta de su poltrona ni con la fotografia mas impactante que alguien jamas pudiese haber hecho en su vida.

    No se debe utilizar la desgracia ajena para lucrarse en beneficio propio, hay gente y personas detrás de una cámara, y eso marca la diferencia.

    Biquiños

  5. 23 de dic de 2008 a las 12:005moises

    Hola Sara. Muy buena entrada e interesantes las preguntas que nos planteas. Relamente no se que haría en un caso de esos. Supongo que los profesionales de la fotografía entendienden que en esas situaciones de riesgo poco pueden hacer. Tal vez capturar esa imagen, para que todo el mundo conozca las barbaries que se están haciendo.
    saludos

  6. 23 de dic de 2008 a las 17:216Khorne

    Que diferencia hay entre la instantanea (foto1) a los programas tipo salsa rosa….

    tic tac tic tac

    …

    …

    …

    ringgggggggg

    Pues eso, !ninguna!

    A cualquier cosa se le llama… !PROFESIONAL!

  7. 23 de dic de 2008 a las 17:267Khorne

    !CARROÑEROS TODOS!, ESO NO ES PERIODISMO, AL MENOS NO COMO YO LO ENTIENDO…

    O DICHO DE OTRA MANERA… CREO QUE LA GRAN MAYORIA DE PERSONAS, LE QUITARIAN PRIMERO LAS MOSCAS AL CRIO Y LUEGO LE HARIA LA FOTO, SOLO “ALGUNOS”, SON CAPACES DE NO HACERLO… Y ENCIMA “ALGUNOS”, EXPONEN SUS FOTOS EN GALERIAS….

    !LOS COJONES LES CORTABA YO Y LOS PONIA EN UNA BANDEJA DE PLATA!

    LO SIENTO ME HE CALENTADO…. HOLA SOY EDU… !FELIZ NAVIDAD!

  8. 23 de dic de 2008 a las 18:338Sara

    Jordi, quizá llega un momento en el que nos deshumanizamos y no vemos más allá de nuestro objetivo profesional. Yo, hoy por hoy, tampoco sería capaz.
    Fran, no eres sociólogo, pero eres ‘casi’ periodista, y sé que lo entiendes. Además eres un gran persona, no esperaba menos de tí, jeje.
    Calenda, yo ya he dado mi punto de vista, y no sería capaz de trabajar sin solidarizarme con lo que pase a mi alrededor.
    Merce, te recomiendo el libro de Jon Sistiaga que menciono en el post, está lleno de esas experiencias, anécdotas y situaciones realmente duras.
    Moisés, como bien dice Fran, hay muchas formas de transmitir una información. Por encima de todo deberían estar las personas.
    Khorne, estaría bien que en lugar de calentarte tanto, reflexiones con argumentos respetando, como lo han hecho los demás. Otro día si quieres me planteas la ética de un funcionario.

    Besos a todos!!

  9. 23 de dic de 2008 a las 19:329fermin

    Si eso vende, quiere decir que alguien compra. Quien compra ¿no está al mismo nivel que quien vende? Es necesario reflejar la tragedia para que sea conocida, pero… ¿como espectadores, la imagen de esa tragedia, remueve nuestra conciencia? Creo que cada vez menos. Nuestra retina se acostumbra a esas imágenes y acaban no diciéndonos nada. Al final, todos al mismo nivel. Creo
    Buen dilema el planteado Sara.

  10. 23 de dic de 2008 a las 20:2110darkmanburt

    Ya publicamos en los Opaitos algunas fotografias de este tipo y realmente ocurren cosas tremendas que quedan plasmadas para la historia. Creo que los periodistas tienen un dificil papel en estas situaciones y no dejan de ser humanos, pero su profesionalidad le llevan a puntos insospechados. Una vez oi a un corresponsal de guerra que decia que habia una lucha interna entre el hombbre que se resiste ver una masacre y el periodista que busca la noticia, decía que esa lucha interior es desgarradora.
    Si no hubieran personas que plazmen estas fotos jamas nos enterariamos ni las veríamos y en ella plazman la dureza de la vida. Creo que yo ayudaria primero y despues haria la foto si pudiera, pero lo juzgo asi porque nunca me vi en una situación de esas, ni soy periodista.
    Aunque si escierto que tambien hay profesionales que solo buscan su honor personal plazmada en una buena foto para un premio y les importa una mierda quien pueda padecer, pero eso es ni mas y menos las dos caras del ser humano.

    Un besito Sari y que pase una Feliz Navidad en mi nombe y en el de todos los Opaitos.

  11. 23 de dic de 2008 a las 22:0311senovilla

    El fondo también está en que puedes hacer, podrías salvarle la vida o morir con él, si de verdad pudieran salvar la vida de un ser humano seguro que lo harían.
    Otro problema es el uso que luego algunos hacen de las fotografías pero sería un intenso debate.

    Saludos Cordiales.

    Mañana disfruta mucho de la nochebuena y si te es posible con toda la familia, y si estás muy sola, te acompañaremos con el pensamiento. Felices Fiestas.

  12. 23 de dic de 2008 a las 23:1612Eulogio

    A medio día tenía muy claro que ayudaría antes de apretar el disparador, recordé aquella foto del niño en cuclillas agonizando y el buitre a sus espaldas esperando, oí decir que el autor de la foto acabó suicidándose y pensé que jamás respetaría el trabajo de una persona que fuera capaz de sobreponer el interés de la foto a lo que estaba ocurriendo en el momento de sacarla.
    Luego, por la tarde, trabajando pensé:
    ¿Y si el pan de mis hijos dependiera de esa foto?
    Y todavía no se que contestar.

  13. 24 de dic de 2008 a las 09:2613kikelin

    ¿Te acuerdas de aquella foto en la que aparecía un niño africano desnutrido con un buitre esperándo a que muriera?
    El fotógrafo se suicidó al tiempo, por ese mismo tema en concreto.
    Ayudarles, sin duda; aunque entiendo la polémica que pueda crear la decisión, me temo que debería tener prioridad quien más cerca de la muerte esté, porque la muerte, mi amiga, es lo único que no tiene remedio.

    Espero que pases unas felices fiestas, con la gente a la que ames, y nos vemos muy pronto por aquí. Un abrazo.

  14. 24 de dic de 2008 a las 10:4014Sara

    Fermín, es cierto que cada vez somos menos impresionables. Estamos acostumbrados a oír “tantos muertos en Irak”, “tantos muertos en Afganistán”, y a nuestra percepción no dejan de ser números.
    Darkmanburt, algunas veces los periodistas nos vemos en situaciones que te pillan por sorpresa y tienes que reaccionar rápido, o lo mandas todo al garete. Ya contaré anécdotas cuando vengan al caso… jeje
    Senovilla, es un punto importante el hecho de que también pueden estar haciendo la foto bajo amenazas. Ocurre más de lo que pensamos.
    Eulogio, has dado con la clave, de ahí el título “el trabajo o la vida”. Muchas veces de esa foto depende tu permanencia en un trabajo, tu sueldo, y por ende, la supervivencia de tu familia.
    Kikelín, como ves ya sois varios los que me habéis sugerido la foto del buitre. Conozco esa imagen, pero no sabía que el autor se había suicidado. Una lucha con tus sentimientos tiene que ser desgarradora, sin duda.

    Saludos a todos, y muchas gracias por aportar tanto. Sois geniales.

  15. 24 de dic de 2008 a las 11:1915Silvia

    Hola preciosa!!!

    Me paso por aquí, para desearte que pases una buena noche. No te digo mas porque tu entrada me deja sin palabras.

    Un beso enorme.

  16. 24 de dic de 2008 a las 17:0816Salva

    Entiendo perfectamente a un fotografo de guerra. Es decir, aqui se habla de que si pudiera hacer esto o lo otro. Pero es que ellos allí no pueden hacer nada.

    Por ejemplo la foto del niño con moscas me parece CRUEL. Pero está registrando esa crueldad, la plasma. El fotografo nos lleva a un mundo que desconocemos. Esa foto te hace replantearte muchas cosas. Ese tipo de fotos me parecen éticas y morales.

    Todos los que estamos aquí, podemos pensar en como hacer las cosas. Pero nadie sabemos o entendemos que ellos tambien se estan jugando la vida por esas fotos. Es dificil juzgar algo que realmente desconocemos.

    Solo ellos saben lo que significa.

    Saludos y felices fiestas.

  17. 24 de dic de 2008 a las 19:4117Ana

    Sara, Cielo, venía expresamente a desearte un FELIZ NOCHE BUENA y una mejor Navidad, pero después de leer (y sobretodo visualizar las imágenes con las que lo acompañas) el post, de verdad que me parece estúpido hasta escribirlo.
    Lamentáblemente si el fotógrafo “maquilla” (quita las moscas al niño, se interpone entre la bala y el caído, o intenta hacer entrar en razón al que no la tiene) la realidad no cruzaría las fronteras del prejuicio y nos llegaría como nos llega, cruel y lacerante.
    Real y no “maquillada”.
    No proyectemos en el fotógrafo el sentimiento de impotencia que sentimos frente a esas barbaridades. No caigamos en el “pelotas fuera” de siempre. Hacemos algo nosotros? Quiero decir, hacemos algo además de criticar al fotógrafo?.

    Un beso corazón.
    Siempre es un gusto disfrutar de un caffè latte contigo y tus lectores.

  18. 24 de dic de 2008 a las 20:4018Calenda

    Y a pesar de todo lo triste y negativo que nos rodea, yo esta noche quiero desearte mucha felicidad a ti y a los tuyos, que esta noche es nochebuena y mañana….Dios dirá. Un abrazo.

  19. 24 de dic de 2008 a las 20:4919Montse

    Sara, preciosa, paso corriendo entre meter algo en el horno y mandar a los chicos que corten el turrón, para mandarte mi cariño y que la noche sea especial, tanto como tú.

    Mil besos corazón

  20. 25 de dic de 2008 a las 12:2820Sara

    Gracias Silvia!!
    Salva, la función de un reportero gráfico es transmitir información a través de las imágenes. Y eso lo hacen de sobra, el debate planteado es si anteponemos el trabajo a ayudar a las PERSONAS. Algunos les tachan de “carroñeros”, como hizo Khorne arriba, sin entender que es un trabajo que requiere muchos sacrificios.
    Ana, no te preocupes, paso bastante de la Navidad… Es verdad que nosotros tampoco hacemos nada por solucionarlo, pero el momento que vive el fotógrafo no lo podemos vivir nosotros.
    Calenda, igualmente.
    Montse, a ver cuánto turrón comes, eh??
    Siento no pasarme estos días por vuestros blogs, pero no estoy en mi ordenador y tengo la conexión bastante limitada, ya lo haré los próximos días. Que disfrutéis de las vacaciones. Besitos.

  21. 25 de dic de 2008 a las 15:1721Salva

    Pues yo no se lo que haría. Es dificil decir aqui que si o que no…. sin estar en situación.

  22. 25 de dic de 2008 a las 16:1922Rosi

    Yo creo que eso es verse en la situacion, es como cuando ves a alguien pegando a una mujer en la calle y no haces nada, porque? no lo se, pero va en la naturaleza humana. Un besito y feliz navidad

  23. 25 de dic de 2008 a las 17:1523Sara

    Salva, yo, ni sé lo que haría, ni me gustaría verme en la situación.
    Rosi, no creo que tenga mucho que ver ese tema con hacer fotografías para informar.
    Besitos!

  24. 26 de dic de 2008 a las 00:2224Nuria

    por introducir otro punto de vista….. y no tiene nada que ver, probablemente, con lo que yo haria
    si en un momento ante la situacion de ver una imagen como la lapidacion de una chica arabe por haber cometido adulterio tengo dos opciones, una ponerme delante para tratar de impedirlo (sinceramente, algo muy poco probable) y dos, hacer una foto para que a traves de esa imagen el mundo occidental se conciencie y a traves del codigo universal de los derechos humanos o la recogida de firmas intentar detener una lapidacion -como el principio de otras muchas-
    seguramente escogeria la opcion dos, y seguiria con la conciencia muy tranquila, porque casi siempre todo tiene dos puntos de vista y al prejuzgar muchas veces te equivocas… con una foto puedes salvar mucho mas que con otra vida…
    el poder de la imagen….

  25. 26 de dic de 2008 a las 19:1925Max Birrax

    Quizá mis argumentos sean demasiado simplistas, pero este tema, como otros muchos, lo baso en la ley de la oferta y la demanda: que el personal pide sangre y casquería, pues el que hace la foto les da sangre y casquería. Ahora ¿quién es más culpable? ¿el que pide o el que da? Oferta y demanda, nada más… :(

    ¡Enhorabuena, has puesto el dedo en la llaga!

  26. 26 de dic de 2008 a las 21:1626danibai

    Yo creo que depende de la situación, aunque muchas fotos que vemos son un poco fuertes para tener la sangre fria de estar enfocando, lo que pasa es que si viven de eso dejan a un lado los sentimientos supongo… no sé si valdría.

    un besote y felices fiestas!!!

  27. 28 de dic de 2008 a las 01:4427Sara

    Nuria, ojalá nunca tengamos que vernos en esas, eh??
    Max, es como el pez que se muerde la cola.
    Danibai, qué difícil es dejar los sentimientos aparcados…
    Por cierto, habéis visto, tanto en prensa como en TV las imágenes de los ataques en Gaza??

  28. 03 de jun de 2009 a las 09:2228miriam

    Es obvio que uno piense , como si vez un niño muriendo de hambre o lleno de moscas, antes de tomar la fotografía no se las quitas?, o en el caso de este fotógrafo nacthwey, que estuvo en irak, china, rumania, africa, ruanda, no es que el se acostumbre a ver la muerte y diga si bueno tomo las fotos y me hago famoso por tomar fotos que le lleguen al espectador y que piensen que soy inhumano por tomarlas, lo que el quiere es hacer llegar un mensaje, hasta lo más profundo del espectador y que piense Dios mio en que mundo vivimos, que hemos llegado al punto de que ya nada sorprende, niños muriendo de hambre, abandonados , protituidos por sus padres, fusilamientos, guerras, genocidios, etc.
    El es un mensajero, y lo que quiere es q de una vez tengamos abiertos los ojos y que esta historia no se repita una y otra vez, gracias a muchas fotografías tomadas por él. como en el caso de los huérfanos de rumania víctimas de las leyes expuestas por un dictador, sin esas fotos el mundo no se hubiera dado cuenta de que eso pasaba, asi q no tomemos al fotografo como alguien inhumano por exponer la realidad, tomames como inhumano a los cabrones que hacen a esa inhumanidad pan de cada dia en algunos países, asi q antes de opinar es mejor ponerse a pensar en eso, Y DEJAR DE DEVIR YO HARIA ESTO Y HACERLO DE UNA PUÑETERA VEZ! ASI QUE EL QUE DICE DE OFERTA Y DEMANDA (Max Birrax) QUE ES MEJOR IGNORAR LO QUE PASA EN EL MUNDO Y SEGUIR CON NUESTRA VIDA COMO SI TODO ESTUVIERA BIEN? ESO ES LA PEOR ARMA , EL OLVIDO Y LA INDIFERENCIA.
    como el mismo Nachtwey dijo: “I have been a witness, and these pictures are my testimony. The events I have recorded should
    not be forgotten and must not be repeated.”
    -James Nachtwey-
    ( He sido un testigo, y estas fotografías son mi testimonio. Lo eventos que he grabado no deben de ser olvidados y no deben de ser repetidos – James Nachtwey-)

  29. 15 de ago de 2009 a las 02:0129Francis

    Admiro a los gráficos capaces de hacer su trabajo ante unas situaciones como esas, son humanos en constante sufrimiento para que después desagradecidos como nosotros veamos la foto con el periódico en una mano y el café en la otra, y digamos ! Que pena ¡ y os olvidemos al instante de lo que realmente ocurre mas allá de lo que vemos a nuestro alrededor.

  30. 22 de oct de 2009 a las 22:0730xose

    Todo el mundo recuerda la foto de la niña sudanesa y un buitre detrás, de Kevin Carter, verdad?? Pues:

    Carter no se suicidó por esta foto
    LOS PERIODISTAS españoles que hicieron otra instantánea donde Carter captó la foto que le valió el Pulitzer desmontan la leyenda negra. La niña no agonizaba, defecaba. El fotógrafo espantó luego al buitre. Por José M. Arenzana y Luis Davilla

    El español Davilla captó, mese después, una escena similar a la que ganó el Pulitzer (arriba).
    «La foto de Kevin Carter debería haber sembrado de silencio el mundo. Pasó todo lo contrario. Desató una tromba de chismorreos y palabrería que tras casi 15 años abrasa todavía foros de Internet e invade seminarios. Gañanes de la opinión, evangelizadores laicos, moralistas progres, bienpensantes reaccionarios, profetillas pichaflojas y hasta algún periodista de relumbrón reverdecen la teoría de que Carter se quitó la vida por el remordimiento de no haber salvado a la indefensa criatura de esa bestia.

    Sí, 16 meses después de aquella foto, la noche del 27 de julio de 1994, su autor, el sudafricano Kevin Carter, que venía de recoger el Premio Pulitzer en la Columbia University, conectó una goma al tubo de escape de su coche, dejó una confusa nota y se suicidó. Tenía 33 años.

    Desde que el New York Times publicó la foto (marzo de 1993), millones de personas sintieron un impacto en la barriga, un estremecimiento fugaz que muchos aún perciben como una especie de agresión a una parte íntima de su sensibilidad. Alguien iba a tener que pagar por ello. Hasta que, al fin, Carter, el agresor, pagó su culpa. Ya no tendría forma de defenderse. A partir de ahí, bastaba con repetirle al mundo la milonga hasta la náusea: «Claro, el dilema moral, la culpa, todo eso le condujo a la tumba, bla, bla…». Y siguen.

    El fotógrafo Luis Davilla y yo estuvimos en ese lugar meses después que Carter, en julio. Luis retrató una escena parecida y los dos sabemos que no sucedió así. Quienes esparcen la patraña no saben de lo que hablan. O peor: mienten.

    A mediados de marzo de 1993, Carter viajó con su colega Joao Silva, un mozambicano recriado en Sudáfrica, al sur de Sudán, un lugar acosado por las hambrunas y el terror de la guerra desde la llegada al poder de los radicales islámicos. Carter y Silva eran dos de los cuatro foteros conocidos en Johanesburgo como el Club del Bang-Bang, gente especializada en retratar la brutalidad durante el fin del apartheid en suburbios como Soweto o Thokoza. Pertenecían a esa clase de reporteros que no se amilanan ni cuando la muerte les mira de cerca o la sangre les salpica la lente. Así ayudaron a enterrar al régimen racista de Pretoria. Por entonces, Ken Oosterbroek, el líder del grupo, el más guapo y equilibrado, había sido dos veces Mejor Fotógrafo del Año. Y Greg Marinovich, el cuarto bang-bang, Pulitzer desde 1991 por una secuencia en la que un miembro del partido Inkhata era linchado, primero a cuchilladas y luego abrasado a fuego.

    Cuando Carter y Silva llegaron a Ayod, entre infectos pantanales, a unos mil kilómetros del lugar civilizado más cercano, el poblado funcionaba como feed-center, un centro de alimentación de la ONU. Unas 15.000 personas exhaustas que huían de los combates, con grave desnutrición y enfermedades como la malaria, el kala azar (leishmaniasis) o el gusano de Guinea, se concentraban allí y aquello era un verdadero festival de ayuda humanitaria. Silva y Carter, cada uno por su lado, hicieron fotos toda la mañana de aquel espanto. Cuando se reencontraron, Carter le describió la escena y se sentó a llorar: esperó 20 minutos a que el buitre entrase en plano, hizo la foto, espantó al bicho (o no, qué más da) y se marchó.

    OTRO PREDADOR

    Durante el año siguiente, Carter se vio alanceado con dilemas y acusaciones obtusas, cuando no estúpidas, de quienes jamás han pisado un escenario semejante, incapaces de imaginarse una realidad tan atroz como la del sur de Sudán, pero que parecían hacerse cargo del vértigo terrible que expresaba su foto. Un insensato llegó a escribir: «El hombre que ha ajustado su lente para captar esa foto es otro predador, otro buitre en la escena». Y yo afirmo: difícil ser más imbécil.

    Carter acudió a toda clase de foros para ofrecer su versión de lo sucedido, pero para entonces su vida era un completo desastre. Muchos años antes había intentado suicidarse, fumaba White Pipe, una mezcla de marihuana, mandrax y barbitúricos, tenía graves problemas familiares y una personalidad desordenada, perdía sus carretes de fotos en aviones y aeropuertos, arrastraba depresiones, llevaba una vida caótica y tenía acumuladas experiencias trágicas como para colapsar las consultas de varios psicoanalistas.

    Por si fuera poco, el 18 de abril de 1994, Carter dejó a su amigo Oosterbroek y demás bang-bang de guardia en un suburbio de Johanesburgo y se marchó a conceder una entrevista a un colega, pues seis días antes le habían comunicado la concesión del Pulitzer por la foto de la niña y el buitre. En la radio del coche escuchó que Oosterbroek y Marinovich habían sido heridos en una refriega nada más irse él. Voló hacia el hospital, pero Oosterbroek había fallecido. Las preguntas estúpidas siguieron. Y los imbéciles, como carroñeros, haciendo de las suyas.

    En fin, ¿qué otra cosa pudo haber hecho Carter por la niña? ¿Espantar al buitre? Al parecer, lo hizo, aunque los buitres (los hay a montones) habrían vuelto de todos modos. ¿Llevarla consigo? Bien, ¿adónde?, porque parece que nuestra conciencia acomplejada pretende imaginar que esa criatura yace en un páramo hacia ninguna parte. No es cierto. Esa criatura, reventada por el hambre y por las diarreas, que a los niños allí les desvencija el ano y les hace colgar una tripa larga pierna abajo, está a unos 20 metros de la puerta del poblado, junto a la empalizada de paja que rodea el feed-center y rodeada de gente que deambula a su alrededor. Nadie la ha llevado hasta allí. Simplemente, esa niña se ha sentado a defecar. Sí, maldita sea, es el estercolero de la tribu, donde todos los suyos, de generación en generación, acuden a realizar sus deposiciones. Son gente educada, al fin y al cabo, con sus normas cívicas, que no permiten que uno haga de vientre en cualquier lado. ¿Será preciso decirlo en plata? ¡Esa niña ha ido allí a cagar! Y el buitre, esa bestia cobarde que parece tan atenta, no hace sino esperar a que la niña le regale su magra ración de carroña cotidiana, como también sucede con la criatura que retrató Davilla en idéntica actitud en ese lugar demoníaco y escatológico.

    No, Carter no se suicidó por un remordimiento de esa clase. Se limitó a recortar un trozo de paisaje para servírnoslo a domicilio. La expresividad fue su gran logro, pues la foto ejerce de metáfora certera de una realidad trágica y atroz de una guerra olvidada. No es ningún montaje: sucedió así y Carter sólo nos troceó y nos regaló el significante; el significado lo pusimos nosotros, espectadores occidentales, atormentados por nuestra sucia conciencia y acosados por los problemas de obesidad extensiva desde la tierna infancia. Carter no era otro predador ni el ejecutor de la niña, no, sino su único redentor. La redimió y esparció la culpa al mundo, para que volviésemos los ojos por un segundo hacia la tragedia de Sudán y ayudásemos a esas criaturas a llevar su cruz olvidada. Carter no logró salvarla, pero es que eso ya (a unos más que a otros, desde luego) nos correspondería a todos.

    Tres meses después de la muerte de su amigo Oosterbroek, a finales de julio de 1994, Carter recogió su Pulitzer y el día 27, a la vuelta, anotó en un papel que dejó en el asiento del copiloto: «He llegado a un punto en que el sufrimiento de la vida anula la alegría… Estoy perseguido por recuerdos vívidos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor. Y estoy perseguido por la pérdida de mi amigo Ken…». El dióxido de carbono de su vieja furgoneta puso el resto, pero no sabemos hasta cuándo los opinadores y moralistas seguirán haciéndole pagar a Carter que nos diese ese aldabonazo y ese susto en la conciencia. De todos modos, los niños y los buitres seguirán estando allí. Aunque Carter ya no esté para retratarlo.

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Caffè Latte - 2012


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