El frío se apodera de nosotros, y cada vez hace menos miramientos. Apenas se presentan opciones para huir del invierno, pues el manto blanco nos persigue allá donde vayamos. ¡¡Qué bonito es ver nevar desde el interior de nuestros hogares, y qué espectaculares resultan los paisajes cubiertos!! Y luego me comentan: ¿odias la nieve? ¡tú estás loca!
Tras una buena nevada nocturna, llega el día, y toca salir de casa. Lo que al principio de la mañana se veia cómo una limpia capa blanca y luminosa cubría todo, resulta un duro bloque de hielo que se ha ennegrecido con las pisadas. Cuidado de no resbalar, te puedes romper un hueso. Si logras sacar el coche del garaje, imprescindibles las cadenas, y aún así, llegarás a tu destino con un considerable retraso. La televisión no se ve, porque la tormenta ha afectado al repetidor, y el teléfono no funciona porque las líneas también han resultado dañadas. La luz se corta en intervalos de tiempo, y no conviene salir de fiesta, porque te la puedes pegar al volver.
¿Siguen pensando que la nieve es maravillosa? Por el momento, disfruten del paisaje.










…yo qUiero un pokito de nieve por aki también…supongo que habitualmene no es maravillosa, pero si te ha tocado vivir en un sitio en el que solo hay una pista de nieve artificial, de vez en cuando no esta mal una nevadita, kNo?…no nos quites la ilusión, mAlvada
No soy el hombre de las nieves… pero mi infancia la pasé en la nieve… haciendo cuevas para el lobo que nunca lo vimos pero nos contaban los mayores y que sus peleas habían tenido con ellos. Eran tentadores los resbaladeros frente a la escuela donde nos quitábamos las almadreñas… se nos mojaban las zapatillas e íbamos a secarlas en la torre de la iglesia… ¡Una vez “Faela” me sacó mis almadreñas y debí recuperarlas días después…
La nieve no me permitió llegar a casa uno de los inviernos…
Aún recuerdo volver de Bilbao después de una nevada… en el norte de Burgos y ver la Robla solita… en ese manto blanco… Es muy poético…
Dos o tres caras de una misma realidad