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“Tengo la cabeza hecha un Google Maps”. Así definía Marc Serena el caos geográfico que sentía en agosto del 2009 a su llegada a Manresa, su ciudad natal, tras un año viajando alrededor del mundo.

No viajaba simplemente por placer, sino que este joven periodista, que tenía 25 años cuando comenzó la aventura, se había propuesto un objetivo. O, mejor dicho, 25 objetivos: conocer a 25 jóvenes de su edad, de 25 países diferentes, para, a su regreso, escribir un libro: ‘La vuelta de los 25’.

Durante el viaje, Marc comenzó un blog en el que iba compartiendo con sus lectores sus experiencias alrededor del mundo. Ahora, ese objetivo se ha hecho realidad y el libro ya va por su segunda edición.

Yo he hablado con Marc sobre jóvenes, periodismo, viajes y, por supuesto de ‘La vuelta de los 25’.

Pregunta: Después de conocer jóvenes de países tan diferentes, ahora que puedes comparar, ¿cómo ves la juventud en España?

Respuesta: Hay una visión muy catastrofista. Se utiliza el 40% de tasa de desempleo entre gente joven que hay en nuestro país para decir que somos la generación perdida. A veces parece como si los jóvenes sólo fuéramos una hoja seca a la merced del viento. Tenemos y debemos transformar esta situación de precariedad en una oportunidad, en algo mejor. No se trata de ser optimista porque sí, sino de poder creer que podemos cambiar la situación con nuestro esfuerzo.

P: ¿Qué encontraste en común entre todos los jóvenes, aparte de la edad?

R: Hubo gente con la quien congenié realmente muy bien. Me dio la sensación que los jóvenes que vivimos en ciudades nos parecemos cada día más. En los pueblecitos o en las comunidades más aisladas es donde se pueden ver mayores diferencias. A la vez, había en muchos jóvenes una percepción de globalidad que quizás hace tiempo no existía.

P: ¿Qué pensaban ellos de tu proyecto?

R: Ha sido muy difícil explicarlo. Había jóvenes que nunca antes habían sido entrevistados o, incluso, no habían hablado nunca con un extranjero. Que después su vida pudiera aparecer en un libro… aún les parecía más exótico. Pero, por suerte, me ofrecieron confianza ciegamente.

P: ¿Y tus amigos de España?

R: Un amigo mío me dijo que este proyecto era un capricho de juventud sin sentido, que quizás lo hacía porque escapaba de alguna situación personal. En aquel momento me convencí de que debía marchar haciendo caso a mi intuición, sin esperar a que nadie me invitara a hacerlo

P: ¿Qué papel han jugado en tu viaje los consejos y experiencias de tus amigos?

R: Los mejores consejos han sido los genéricos y los que he recibido de viajeros más veteranos. Antes de irme, trabajaba en un programa de viajes en la televisión de Barcelona presentado por Toni Arbones, que ha recorrido medio mundo. Me animó a hacer caso de mis ideas más alocadas.

P: ¿Habías viajado antes de esta aventura?

R: Viajar siempre ha sido una pasión. El virus me lo inocularon mis padres, con los que íbamos por España y por Europa con una furgoneta hippie. ¡Incluso llegamos a cruzar el continente con coche y a dormir en un camping de Londres!

P: ¿Cuál era tu equipaje?

R: El mínimo. Utilicé los mismos zapatos durante casi todo el año. Tenía unos pantalones desmontables que me servían en caso de frío o de calor. Los tapones de espuma fueron muy útiles, sobretodo para dormir por la noche en los albergues donde había mucha gente.

P: ¿Has ejercido de turista?

R: Supongo que sí. Pero siempre he intentado ser respetuoso con lo que he visitado. A observar e intentar pasar desapercibido. A preguntar y no a responder.

P: ¿En qué lugar o lugares de los visitados te quedarías a vivir?

R: Estoy muy a gusto aquí pero sí que es cierto que Australia me parece un país genial. El problema es que ahora su moneda está por las nubes y mis ahorros para el arrastre.

P: ¿Pasaste miedo?

R: Sí, tengo que confesarlo. Pero el miedo no puede evitar que dejes de vivir de la manera que sueñas o quieres. Hay un momento que hay que afrontarlo con contundencia.

P: ¿Cuál es la historia que más te ha impactado?

R: Me gustan los jóvenes que van más allá. La última historia es la de una chica rusa que quiere ser cosmonauta aunque mujeres que lo hayan conseguido aún hay pocas. Su determinación me entusiasma.

P: ¿Se te han quedado países y jóvenes de 25 que te hubiera gustado incluir en el libro?

R: Sólo me han dicho que no en una ocasión. El escritor de los discursos de Barack Obama, Jon Favreau, es también de nuestra edad. Me hubiera interesado incluirlo. Conseguí su correo electrónico personal y le envié una propuesta pero no me respondió. Y, después, la oficina de comunicación de la Casa Blanca me denegó mi petición.

P: ¿Crees que el proyecto hubiera sido posible sin Internet?

R: Hubiera sido mucho más difícil. Hay una cantidad de información enorme en la red. Hace el viaje menos romántico pero más factible.

P: ¿Has tenido oportunidad de conocer la situación del periodismo en todos los países?

R: En muchos países el periodismo es muy débil o casi inexistente. Suele ir de acorde con la libertad de expresión, con la capacidad que tienen las personas de cada país para expresarse sin censura. En algunos países me costaba ver libros.

P: Como ocasión de Sant Jordi has estado firmando tu libro en varios puntos de Barcelona, ¿cómo has sentido la repuesta del público?

R: El libro está teniendo muy buena respuesta, va por la segunda edición y ha aparecido la versión electrónica. En la editorial están muy contentos y yo también. Hay mucha gente que poco a poco se da cuenta de que no se trata de un libro de mis batallitas sino que es un retrato del mundo muy trabajado a partir de su gente joven. Está pensado para ser leído y la gente lo disfruta y lo recomienda. Lo que más me sorprende es descubrir que no se trata sólo de un libro de jóvenes y para jóvenes, interesa a personas de todas las edades.

P: ¿Tienes pensado organizar otro viaje para visitar a tus 25 amigos, tipo ‘La vuelta de los 30’?

R: Me encantaría, con la respuesta que hay con el libro me estoy animando. Aunque soy muy curioso y ahora igual me gustaría contar cómo son otros 25 países…

La vuelta de los 25

A veces, mientras observo y analizo el mundo que me rodea, empiezo a soltar la imaginación y a extrapolar situaciones concretas a lugares un poco más cercanos. No me gusta pensar, cada vez que leemos/vemos/escuchamos una noticia sobre decenas de muertos por un atentado en… pongamos Irak, que no nos concierne ni nos alarma demasiado porque está muy lejos y es el día a día.

Recuerdo que en un medio en el que trabajaba desestimaron publicar 30 muertos en la India por inundaciones, porque era una cifra ‘simbólica’ comparado con los asesinatos multitudinarios que se daban en otros países.

En fin, que estos días está en boca y tinta de todos los medios y ciudadanos la supuesta muerte de Osama Bin Laden, (tengo mis dudas sobre la veracidad o legitimidad de esta información, pero no es el caso que nos ocupa). Nos parece un caso importante, pero aún así, lejano. Estamos en el medio geográficamente de los implicados en los sucesos (EE.UU. y Pakistán) pero ideológicamente (al menos la parte política) está del lado de los norteamericanos. Nos han vendido la película de que los buenos son ellos, y los malos, los árabes.

En un rápido resumen, el ejército estadounidense, a las órdenes de su presidente Obama, ha realizado secretamente una operación militar en Pakistán sin el conocimiento del Gobierno del país, para matar a su enemigo público número 1: Bin Laden. Y por el camino se han cargado y han dejado heridas a varias personas que tuvieron la mala suerte de estar por allí.

Imaginemos

Todo esto es lo que se deduce de los comunicados de uno y otro Gobierno, que no quiere decir que yo me lo crea. Pero vamos a mirarnos un poco el ombligo y percatarnos de nuestros propios problemas, que en España tenemos de sobra. Imaginemos que un día desde EE.UU. se paran a prestarnos un poco de atención y ven que en nuestro país hay un grupo terrorista llamado ETA (el hecho de que estén ‘callados’ no significa que hayan desaparecido, no lo olvidemos).

Así, Barack Obama identifica a uno de los jefes de la banda como su eterno enemigo, al que le cuesta dar caza. Comienza una investigación secreta para dar con su paradero, y manda a su ejército a matarlo, pero sin contar para ello con el Gobierno español. En casa de este terrorista vive su mujer y sus hijos, y además unos amigos han ido a visitarle. Tras el ataque, EE.UU. se vanagloria oficialmente de la muerte del etarra, aunque no pueden mostrar pruebas porque, según la tradición española, han enterrado el cadáver en el mar. (Ya sé que no es tradición española eso, pero tampoco musulmana, no nos engañemos).

Intentan colar un arreglo de Photoshop, pero afortunadamente no somos tan borregos como pueden llegar a pensar, y no aceptamos montaje como cadáver real. Obama dice que sí tiene fotos, pero que no las muestra para no herir susceptibilidades. Susceptibilidad que no se tiene en cuenta para mostrar los cadáveres de los amigos del terrorista.

Esta historia, totalmente ficticia como cualquier otra que nos estén intentando dar por buena, aún no tiene un final. Y es que aún queda mucho texto por escribir, de miedo, de alarmas, de venganzas, de muerte… De momento, os invito a que imaginéis que todo este circo absurdo hubiera ocurrido en España en lugar de Pakistán. Y juzgad vosotros mismos lo surrealista de la situación, desde cerca.

Desde el pasado año se han venido realizando en el Municipio unas obras para la mejora del abastecimiento de agua a Villaverde, Velilla y Tarilonte. Para dicha misión, los responsables del Ayuntamiento de Santibáñez contrataron una empresa constructora y elaboraron un proyecto en el que se definía claramente la trayectoria que deberían seguir las tuberías, para lo cual sería necesario cavar profundas zanjas tanto en terreno público como privado.

Una vez conocieron los nombres de los propietarios de esas fincas privadas, desde el Ayuntamiento enviaron notificaciones para pedir permiso para proceder con las zanjas. Si ese permiso no se les concedió, se realizaron las correspondientes expropiaciones, de manera legal, a cambio de una simbólica cantidad de Euros que entregaban al propietario.

No se siguió el proyecto

Pero llegó el momento de la acción y parece ser que el proyecto inicial se lo pasaron por el forro. Colocando tuberías invadieron terrenos privados que no estaban previstos, sin permiso, sin expropiación, y sin informar a los propietarios.

Entraron en esas fincas, llamémoslas ‘olvidadas’ (por aquello de que quienes las poseen rara vez las visitan), con toda la maquinaria necesaria para arrancar árboles, arbustos, y abrir zanjas. Colocaron tubos, taparon los agujeros y dejaron la leña de las consecuencias tirada por la tierra.

Con lo que no contaban es con que unos propietarios que no tenían su finca olvidada vieran el desastre causado en su terreno. Los afectaros presentaron una queja por escrito en el Ayuntamiento pidiendo que se retiraran las tuberías y se devolviera la tierra a su estado anterior.

Ante el silencio de la Administración sobre la queja, lo propietarios les recordaron que aún esperaban una respuesta. Se les dio largas de nuevo. Faltaban pocos días para que se cumplieran los tres meses desde la presentación del escrito y, viendo que no obtenían respuesta, los afectados cursaron la correspondiente denuncia de los hechos.

La llamada de la Guardia Civil al Ayuntamiento les hizo despertar y vieron milagrosamente aquel escrito ‘olvidado’, que se apresuraron a responder con otro documento en el que indicaban que se estaba “contemplando el proyecto”. Ante esta respuesta vacía y la insistencia del abogado, el Teniente Alcalde se puso en contacto con los demandantes para ofrecerles 200€ a cambio de que dejaran las cosas como estaban. Una cantidad ridícula que los propietarios no estaban dispuestos a aceptar, puesto que su petición no era económica, sino que dejaran el terreno en las condiciones que lo encontraron.

Continuaron los intentos de convencerles, con dinero, con argumentos del tipo “es que las tuberías van mejor por ahí”, chantaje emocional: “allá cada cual con su conciencia”… y finalmente dejando el asunto en manos de la empresa constructora.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo económico, definitivamente la constructora cambió las tuberías de forma que el terreno ya no es servidumbre del caudal.

Llegan las elecciones

El Ayuntamiento se apresuró a enviar una notificación al resto de propietarios ‘ya invadidos’ para que firmaran el permiso a cambio de unos pocos Euros. (Cuidado, que llegan las elecciones y si cada afectado actúa por la vía legal, se les pasa la fecha entre litigios). Pidiendo permiso para hacer algo que ya habían hecho, pero… son fincas ‘olvidadas’.

A pesar de que la constructora cambió el paso del agua, el terreno de los denunciantes ya estaba devastado y sin un árbol en pie. Tampoco faltaron los ‘paseantes’ que, con motosierra en mano, se fueron llevando la leña, de una finca que, no lo olvidemos, es PRIVADA.

Puede que muchos no se hayan enterado (no les interesa que se sepa de estas tramas antes de unos comicios), incluso hay quien culpa a los propietarios de ser “insolidarios con el bien común”, pero a la vista están los resultados y quién se llevó la razón por la vía legal.

A la vista están también los destrozos de la finca.

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La historia se repite

Había una vez un hombre muy poderoso que gobernaba el país más influyente de la Tierra. Tenía muchos amigos, que también eran poderosos, y con los que se reunía en islas remotas para jugar al Risk.

Su nombre era George. De vez en cuando se le antojaba algún capricho, y sus amigos acudían rápidamente a satisfacerle. Pero George no sólo tenía amigos. Sus enemigos declarados también tenían poder en tierras muy lejanas. Y algunos de estos enemigos tenían algo que George deseaba con todas sus fuerzas: oro negro.

Así que un día, George decidió que tenía que robar el oro negro a su archi-enemigo Sadam, que tenía a los habitantes de su país sometidos a una dictadura. Como robar no está bien visto, George les pidió ayuda a sus amigos Jose Mari y Tony. Entre todos, jugando una partida de Risk, decidieron que lo mejor era matar a Sadam y decir que escondía unas armas muy peligrosas que podían acabar con la humanidad. Y una vez muerto Sadam, podrían llevarse el oro negro, y las medallas por liberar a su pueblo.

Así lo hicieron, pero no contaban con que durante la batalla se llevarían por delante miles de víctimas inocentes, y eso a los súbditos de George y sus amigos no les gustó nada. Organizaron varios motines para detener la barbarie, aunque ya era demasiado tarde. Sadam había sido asesinado, su pueblo masacrado, y el oro negro robado. Y las armas, por supuesto, no aparecían por ningún lado.

Los súbditos George, Jose Mari, Tony y el resto de sus amigos, estaban muy enfadados por lo ocurrido, y derrocaron a sus gobernantes en cuanto tuvieron ocasión.

Y así llegó al poder Barack, con el total apoyo de su pueblo y gran parte del planeta como aliado. Barack tenía más amigos que George, y todos le querían.

Los años pasaron, y mientras los países ricos y poderosos se hundían gradualmente en una crisis financiera sin fin, Barack se acordó de los antojos que en su día tuvo George. Y sintió curiosidad por saber qué era eso del oro negro.

Mientras tanto, descubrió que había un dictador contra el que su pueblo se rebelaba, y que poseía ese oro. Se llamaba Muammar, y era el blanco perfecto para poder robarle, con ayuda de sus amigos José Luis, Nicolás y muchos otros que también querían repartirse parte del pastel. La excusa esta vez, acudir a la llamada de unos ciudadanos que buscaban su libertad.

Les empezaba a gustar esto del Risk a ellos también. De nuevo, vidas inocentes olvidadas en el camino, y el descontento generalizado de los súbditos de Barack y sus amigos…

¿Será cierto que la historia se repite?

Sonia trabaja en uno de sus cuadros en su estudio de Vigo. / Jose AlveSonia Vakeiro. / Jose Alve

 

Sonia Vakeiro, artista gallega de 39 años, dirige un estudio en Vigo donde crea sus cuadros y da clases de dibujo y pintura. Para ella, “ser artista no es una profesión, es una forma de ser, una forma de ver la vida y vivirla”.

Recientemente sus cuadros de desnudos masculinos publicados en Facebook provocaron la ira y los insultos de varios de sus contactos, que denunciaron las pinturas por considerarlas “pornográficas”. Los administradores de la red social eliminaron su cuenta y tacharon los cuadros de “inapropiados”. Sonia cuenta su experiencia.

PREGUNTA: ¿Qué expresa a través de sus pinturas?

RESPUESTA: En mi obra hay dos vertientes: la sensual y la inocente. La inocente suele ir relacionada con la tristeza. Las niñas/muñecas que dibujo tienen una mirada triste y reflejan esa tristeza que llevo dentro en relación con la vida en general. Ves tantas miserias en el mundo que es inevitable que éstas te afecten y queden reflejadas de alguna forma en lo que haces. La vertiente sensual de mi obra es más provocativa, mi lado rebelde, aquel que dice que ya es hora de que un desnudo masculino no escandalice y se vea como algo de lo más natural, pues así lo veo yo: bello, inspirador y natural. 

Ejemplos de las dos vertientes de la artista gallega.

P: ¿Cómo vivió el momento en el que sus cuadros fueron censurados en Facebook?

R: Al principio me sorprendí, puesto que a pesar de que no era la primera vez que notaba que la gente no se sentía cómoda con esa parte de mi obra, sí era la primera vez en la que era atacada e insultada. No me esperaba esta reacción e inmediatamente retiré la fotografía del cuadro que la había provocado. Yo no quería incordiar. Sin embargo, al retirar la fotografía, mucha gente salió en mi defensa, abogando por la libertad de expresión y por el hecho de que aquel cuadro no era pornografía, sino arte. Llegó a crearse un grupo para defender la tolerancia al arte, pero Facebook eliminó la cuenta del grupo, la mía y la de alguna persona que apoyó mi causa. Como anécdota, decir que alguien puso de foto de perfil una imagen del David de Miguel Ángel como símbolo de apoyo a mi obra, y también fue censurada. ¡Increíble!  

El cuadro que fue censurado por Facebook.

P: ¿Había sentido la censura en alguna otra ocasión?

R: Alguna vez me encontré con que alguna sala donde iba a exponer me especificaba que no podía poner los desnudos masculinos, por haber público infantil. Como madre, no considero que el hecho de que mi hija vea un cuadro de un desnudo masculino le pueda resultar perjudicial, creo que es algo de lo más natural, pues mis pinturas en ningún momento incluyen sexo explícito sino simplemente el desnudo, el vestido natural con el que el hombre viene a este mundo. También ha habido quien ha tachado mi estudio de dibujo y pintura como inadecuado por el hecho de que la profesora pinte desnudos masculinos.

P: ¿Cómo se ha visto afectada su libertad artística con este asunto?

R: Hace mucho tiempo que asumí que mi obra iba a causar algún problema y más por ello no he permitido que eso me coartase a la hora de expresarme. Ante un lienzo uno sólo puede ser sincero y las mordazas no existen más allá de las que uno mismo se imponga.  

P: ¿Cómo piensa que ha evolucionado la mente de la sociedad a la hora de interpretar el desnudo en el arte?

R: Todavía queda muchísima gente con la mente cerrada al respecto, muchas personas para las que un desnudo es pornografía… Hemos evolucionado, pues son muchos, entendidos o no, que sí saben apreciarlo… pero teniendo en cuenta el siglo en que vivimos, son demasiados los que todavía censuran el desnudo, por muy natural que sea la forma en que se le represente. Si Miguel Ángel levantase la cabeza, se quedaría sorprendido de observar que aquella censura que él sufrió todavía sigue vigente.

Portada del libro ‘100 mulleres galegas. Artistas emerxentes’, editado por la Xunta de Galicia.

P: Actualmente está entre las 100 mejores artistas femeninas emergentes de Galicia, ¿cuál es su meta profesional?

R: Al igual que todos, lograr el reconocimiento para mi obra… sin embargo, lo importante siempre es el camino, aquél que te hace disfrutar cada día de lo que haces.

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