Cuatro culturas en la cocina de Melilla
01 de feb de 2011 por Sara
Situada en el norte de África, rodeada por Marruecos y el Mar Mediterráneo, la Ciudad Autónoma española de Melilla acoge en sus 12 kilómetros cuadrados cuatro culturas principales.

Hindúes, judíos, cristianos y musulmanes conviven en el pequeño territorio, dejando su influencia en múltiples aspectos de la vida cotidiana. La gastronomía melillense ha adquirido los sabores del mestizaje desarrollando platos para paladares multiculturales. La dieta mediterránea se mezcla con la cocina bereber y el fuerte sabor de las especias.
El pescado y el marisco hacen honor a la situación costera de Melilla, por eso las principales recetas de la Ciudad Autónoma están hechas a base de productos del mar.
Los pescados están presentes en múltiples platos. El pastel de pescado lleva fundamentalmente rape, aguja, gambas y cigalas, aunque se escogerán los ingredientes a gusto del consumidor. La variedad en la mesa la representa la fritura de pescado, con diversos tipos de productos del mar como boquerones, salmonetes y pescadillas pequeños, chopitos, calamares, y chanquetes, que son boquerones, sardinas, etc., aún inmaduros. C
abe destacar que la pesca de chanquetes está prohibida por la ley en la península, pero no en Marruecos, por lo que en Melilla se ha convertido en un manjar que incluso se sirve en tapas y raciones.

Antiguamente Melilla era conocida como Rusadir, y este nombre permanece en muchos negocios, lugares y denominaciones de la Ciudad Autónoma. Por ello, la cazuela de rape a la Rusadir es el plato más típico de la tierra. Con el pescado también se pueden hacer buenos guisos y cocidos. El choco con garbanzos es un plato nutritivo y consistente que nada tiene que envidiar al tradicional cocido madrileño.
Es costumbre española el tapeo, que consiste en acompañar una bebida con una pequeña ración de comida. Las tapas en Melilla son especialmente generosas y elaboradas con recetas de gran calidad. Pueden ser de pollo, paella, pescado frito, langostinos, e incluso callos, entre una infinidad de opciones.
La gastronomía árabe se caracteriza por utilizar ingredientes llamados halal, que son aquellos permitidos por el Corán, como carne de cordero o de vaca. En ningún caso se puede consumir productos derivados del cerdo. Encontramos en este ámbito el cus-cus, los fideos al Corinto, o los pinchos morunos. Esta receta de carne se suele hacer como una barbacoa al aire libre, y en Melilla se denomina pinchitada. Si se hace en la playa, recibe el nombre de moraga.
Un plato consistente bereber, consumido sobre todo en Ramadán, es la harira, un caldo cargado de nutrientes que los musulmanes utilizan para reponer fuerzas durante las horas en las que rompen el ayuno.

Para elaborar muchos de sus guisos, los árabes utilizan una especie de olla cónica de barro, llamada tajine, en la que introducen los ingredientes y la ponen al fuego. Con este sistema se pueden elaborar recetas diversas, con carne, pollo, verduras, patatas, cuscus…

Existe gran riqueza también en los dulces, como la chebakia (típico del Ramadán), los jeringos y los pañuelos o crepes marroquís. Para acompañar el menú, o en cualquier momento del día, un té con hierbabuena bien caliente imprime el sabor árabe.
Unas empanadillas triangulares llamadas samosas son la representación de la gastronomía hindú en Melilla. Las verduras son un ingrediente importante en las recetas traídas de la India, así como la salsa Raita de frutas o pepino.
De origen hebreo son el pescado cocho, la carne encebollada o la tortilla de colores, que toma su nombre del contraste de tonalidad entre el amarillo de la tortilla, en naranja de la zanahoria y el verde de los guisantes.
Sea de la cultura, religión o procedencia que sea, lo que es seguro es que el visitante se irá de Melilla con un buen sabor de boca.
Dedicado a JuanPa, en agradecimiento por acogerme en esos días.
Para Nuria y Alberto, que les sirva como guía gastronómica ‘a la Rusadir’.















