¿Os imaginais un mundo aparte, donde no existen los coches, las motos ni las bicicletas, donde la gente pasea por las calles sin tener que cruzar semáforos, donde los canales recorren la ciudad y el único medio motorizado que existe son las lanchas y los barcos? Pues esto es Venecia. Puentes, calles estrechas, calles sin salida, calles junto al río… y la fauna autóctona: palomas y turistas.
Puedes recorrerte la ciudad en barco-bus, en góndola (paciencia con los gondoleros que están algo mal de la cabeza, pobres), o a pie, hay miles de cosas para ver, y rincones curiosos. En ocasiones los coloridos escaparates atraen más que otra cosa, con sus interminables colecciones de máscaras y cristal de Murano.
En época de Carnaval (qué pronto ha sido este año!) Venecia tiene una vida especial, con máscaras y disfraces realmente fantásticos, elaborados a mano en su mayoría.
Por muchas vueltas que des, tranquilo que por Venecia no te pierdes. Hay flechas indicativas de cómo llegar a los sitios principales, iglesias, barrios, San Marco, y a la estación de trenes (ferrovia).
Supongo que en temporada alta la ciudad será un hervidero de turistas plagado de malos olores por el calor, así que recomiendo que lo visitéis por estas fechas, un día de carnavales entre semana es bastante tranquilito y la fiesta se respira en el ambiente.










Claro que me encanta! Venecia me sedujo nada más pisarla. Fuí en carnavales y tengo “tropocientas” fotos…pero como eso ya está muy visto he preferido subir algo diferente para no agobiar…
Gracias Sara, te dejo besitos encantada.